Una tormenta se desató en Buenos Aires. Lluvia, frío y viento se hicieron presentes durante la noche. Mientras tanto, alrededor de 40 mil personas vibraban en el estadio de Vélez a la espera del tan ansiado regreso.
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Charly García llegó al escenario para hacer delirar a una muchedumbre, luego de una pausa artística que duró cerca de un año y en el que se sometió a un intenso tratamiento de recuperación. Los resultados estuvieron a la vista de todos: el músico lució una notable mejoría que se evidenció a lo largo de todo el show.
"Fuera, lluvia", dijo el cantante mientras se sentaba al piano para interpretar clásicos como "Demoliendo hoteles" y temas nuevos como su reciente "Deberías saber por qué". Ante la indiferencia del público al clima, Carlos Alberto García Moreno Lange -tal como es su verdadero nombre- aseguró que "Say No More es impermeable". Y a juzgar por el desarrollo del recital, tenía razón.
En el medio del espectáculo Charly invitó a quien describió como su "ídolo" y su "maestro": Luis Alberto Spinetta. Juntos interpretaron "Rezo por vos", en una versión que fue ovacionada por los asistentes. Dos de los pilares del rock nacional se fundieron en un abrazo antes de que el concierto ("el más acuático del mundo", según el hombre del bigote bicolor) continuase.
"Cerca de la revolución", "Nos siguen pegando abajo", "Chipi chipi" y "Promesas sobre el bidet" fueron algunas de las canciones que sonaron en el barrio de Liniers. Kiushe Hayashida y Carlos García López en guitarra y coros, Tonio Silva Peña en batería, Carlos González en bajo, Fabián Von Quintiero en teclados y una eufórica Hilda Lizarazu en coros completaron la banda del ex Sui Géneris.
Pero también se oyó otra melodía, una que los fans -de todas las edades- le cantaron al anfitrión. Es que el día elegido para volver coincidió con su cumpleaños número 58. "Un año menos", bromeó el artista a la vez que agradecía la incondicionalidad de sus seguidores.
"Tengo que volverte a ver" se extendió por poco más de dos horas. Los improvisados pilotos y los paraguas invadieron el paisaje. La gente bailaba y se amontonaba para que el frío se apaciguara en los temblorosos cuerpos que se veían por toda la cancha. El romance entre García y los argentinos demostró, una vez más, que no conoce de límites y que puede sobreponerse a cualquier inconveniente.
Una nueva etapa comenzó para el creador de "La máquina de hacer pájaros". Su aspecto físico, su conducta y su modo de vivir parecen haber cambiado. Su talento y carisma, en cambio, siguen intactos para seguir sorprendiendo a las diferentes generaciones que crecieron con su música.
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