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11 de marzo 2024 - 20:09

De amor y de sombra

Vanesa Maja vuelve con su elogiado unipersonal “El amor es una mierda” a Timbre 4, donde ofrecerá tres únicas funciones a partir de este domingo. En la charla se refirió a la obra y al difícil momento para la cultura y el teatro.

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Vanesa Maja en el unipersonal escrito y dirigido por Cecilia Meijide que regresa a Timbre 4 el domingo. 

“La obra habla de una mujer que está por firmar el divorcio y prueba cómo encarará esa situación que le resulta crítica y dolorosa porque no quiere dar ese paso. La estrené estando en pareja, después me separé y transité la obra en relación a mi propia historia amorosa, que no se refleja en el personaje pero cambió mi visión sobre el material”, dice Vanesa Maja, protagonista de “El amor es una mierda”, que regresa con tres únicas funciones en marzo a Timbre 4.

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El unipersonal escrito y dirigido por Cecilia Meijide -que tuvo varias temporadas previas- se podrá ver los domingos 17, 24 y 31 de marzo a las 18, el 24 a la gorra.

Vanesa Maja además continúa con “Imprenteros”, de Lorena Vega, que tendrá una función en el Konex y en mayo vuelve a El Picadero. En tanto, estrena en abril “Ese bow window no es americano”, de Samanta Shwebling, dirigida por Mariana Obersztern, con Mirtha Busnelli, María Merlino y Maja, que se verá los sábados y domingos en Dumont 4040.

Periodista: ¿Cómo se transformó la obra a lo largo de estos años?

Vanesa Maja: La estrenamos en pandemia. Todas las obras se resignifican con el tiempo, siempre me pasó con obras de largas temporadas, que empiezan de un modo, y con el paso del tiempo terminan de otro. La actualidad influye, este tiempo es de grandes cambios y el discurso atraviesa todo. La obra se transforma también como hecho artístico, se comprende más en profundidad, se potencia con el paso del tiempo, con el encuentro con los distintos públicos y espacios, el cuerpo en escena en esos diferentes lugares. Uno piensa que algo es de un modo y con el tiempo cambia porque resuena de otra manera y uno redescubre. Eso es lo maravilloso del teatro y hace que esté siempre vivo y presente. Si uno está permeable a que eso suceda surge la mayor transformación. Cada vez que hago la función trato de estar lanzada a lo que pueda surgir, intento que eso que aparece no se me escape, lo cuido como un pequeño tesoro.

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Vanesa Maja vuelve al teatro con "El amor es una mierda".

P.: ¿Cómo es hacer la misma obra por varias temporadas?

V.M.: Uno se entrega al devenir de que esa función es única e irrepetible. Hacerla tantos años sigue siendo satisfactorio, lúdico, hermoso, porque encarno eso con todas mis herramientas como actriz, técnica y emocionalidad. Tomo decisiones en cada función y cambian porque una no es la misma. Lo que decía antes no resuena igual hoy, y eso es buenísimo. Tiene cinco años y en ese tiempo cambié un montón. Poder decir y sentir el mismo material del modo en que uno está ahora es buenísimo. Para mí está mucho mejor ahora que cuando estrené porque se amasó el material. Es un privilegio poder seguir haciéndolo.

P.: ¿Cómo te resonaba la obra antes y ahora, en función de tus vivencias?

V.M.: La obra habla de una mujer que está por firmar el divorcio y prueba cómo encarará esa situación que le resulta crítica y dolorosa porque no quiere dar ese paso. Afloran situaciones, recuerdos, sensaciones de todo lo que fue su vida en pareja. La estrené estando en pareja, después me separé y transité la obra en relación a mi propia historia amorosa, que no se refleja en el personaje pero cambió mi visión sobre el material. La obra llega porque todos hemos pasado alguna situación de separación, o desamor, o también una relación feliz. Entra en esa cosa universal de lo sentimental. Es una obra muy directa, siempre me pareció un texto muy potente que me permite actuarlo con mucha libertad y verdad.

P.: ¿Cómo vivís este momento del teatro y el hachazo a la cultura?

V.M.: Son tiempos muy difíciles para el teatro, no sé si he vivido algo así, somos foco de una violencia tremenda y de una batalla en contra de la cultura sin precedentes, muy dolorosa, extrema. Soy actriz desde los 15 años y hace 30 años me dedico a hacer teatro y nadie me dio nada. Hay una demonización de que la cultura está subvencionada por el Estado y eso es un error tremendo, una lectura pequeñísima. Todos lo que hacemos la maravilla del teatro independiente, reconocido en el mundo, trabamos todo el tiempo, ponemos el cuerpo para ensayar sin ganar dinero sin que nos paguen por eso. Somos personas que sabemos mucho de trabajo, ponemos cuerpo, espíritu, pasión, porque es lo que queremos hacer. Todos los hacedores del teatro, desde quien tiene un espacio, a nosotros que hacemos espectáculos actuando, dirigiendo o escribiendo, pedimos subsidios, si nos dan, pero esos subsidios nunca salvan una obra. Ahora con este desfinanciamiento esas pocas ayudas no existen más. Es un momento muy triste, y una mirada muy sesgada sobre el asunto. La cultura no le pertenece a los artistas, es el alma del pueblo, es donde el público se puede ver reflejado y pueden aflorar sus sentimientos y conmoverse, al ver algo, al mirar un cuadro. Es el alma, tiene que ver con ese otro hilo, no tangible, que pertenece a un mundo de hermosura. Al tratar de castigar se cercena el alma del pueblo. Esto no nos amedrenta, seguiremos construyendo pero se complica construir en la nada. Estamos acostumbrados, pero se pone mas difícil y duele. Igual siempre resistimos y daremos batalla.

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