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DISENSO ENTRE DIRECTORES. Mario Sábato fue uno de los cineastas (Juan José Campanella fue otro) que se manifestó en contra de la solicitada que la DAC, una de las cuatro entidades que nuclean a los directores de cine, publicó el domingo contra las políticas crediticias y de gestión en el Incaa. La solicitada fue costeada por la entidad que preside Carlos Galettini junto a entidades gremiales como SICA, aunque se negó a participar de ella la de Productores. «Le tengo un entrañable cariño a la entidad que presidí en dos oportunidades», dijo Sábato «en tiempos ciertamente más difíciles que los actuales. No me gustó la solicitada. Disiento con varios de los puntos que plantea. Y me preocupa su tono general. El estilo, llevado a tal nivel de confrontación, pudo y debió ser usado cuando nos enfrentábamos a la dictadura militar. No me parece adecuado ni justo cuando vivimos en democracia. Pero lo que más me entristece es que mi entidad no haya convocado, como lo hizo en ocasiones igualmente importantes, a los directores para debatir un tema trascendente. Esta actitud, entonces, no tiene que ver con la historia de DAC, que se caracterizó siempre por una amplia y dinámica democracia interna.»

PREMIO A «XXY». Hubo tanta gente en el salón de la ex Mansión Alzaga Unsué (actual Four Seasons Hotel) donde la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina entregó sus premios anteanoche, que apenas se podía aplaudir. Tampoco hubo mayor algarabía, porque si en algo ya alcanzó esta Academia a la española de los premios Goya, es en la capacidad de generar actos aburridos. Como ventaja, la criolla tiene menos rubros, mejor comida (posterior al acto), y además terminar la noche en el patio de la mansión siempre es un deleite. Como se esperaba, la ganadora fue «XXY», que la Academia Argentina ya ha designado candidata nacional para el Goya y el Oscar. Mejor film, opera prima, directora, adaptación, revelación femenina, y actor de reparto, parece demasiado, pero al menos permitió que Luis Puenzo,productor, cerrara el acto con el comentario: «esto prueba que los jóvenes y los viejos podemos trabajar juntos» (la directora es Lucía Puenzo, su hija).

OTROS GANADORES. «La señal», de Ricardo Darín y Martín Hodara, recibió apenas tres premios (música, vestuario, y fotografía), uno menos que «¿Quién dice que es fácil?» (actriz Carolina Peleritti, actriz de reparto Lidia Catalano, revelación masculina Daniel Rabinovich, y guión). También tres premios, «La antena»: montaje, arte, y sonido. De nuevo, como el año pasado, algunos rubros tenían tres candidatos y otros hasta seis, lo que constituye un misterio. Ausentes, Julio Chávez ( mejor actor por «El otro»), Pino Solanas y Alejandro Landes, ganadores ex aecquo en el rubro documental, por «Argentina latente» y «Cocalero». Mejor film extranjero, «La vida de los otros». Mayor aplauso, Amelia Bence, nombrada socia de honor, cuya voz, clara, firme, y sin micrófono, llegó hasta el fondo del salón, humillando de paso a varias actrices jóvenes a las que nunca se entiende cuando hablan. Y un aplauso cálido, a los dos miembros de la Academia fallecidos este año: Gerardo Vallejo, figura del breve y clandestino Grupo Cine Liberación, y Juan Carlos Garate, productor, numen de Argentina Sono Film desde 1933 hasta septiembre último.

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