11 de noviembre 2008 - 00:00
"Dirigir escenas con caballos fue como sentirme John Ford"
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La nueva película de Netflix grabada en la Cataratas del Iguazú que se convirtió en la más vista de la plataforma
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Con un regreso triunfal: Netflix estrenó la nueva temporada de una serie muy esperada y popular
Recordado
por sus
éxitos «Solos
en la
madrugada»
y
«Asignatura
pendiente»,
José Luis
Garci llegó a
Mar del Plata
a presentar
su película
épica
«Sangre de
mayo».
J.L.G.: Un director que me encanta. Nuestro presupuesto era la mitad del suyo, pero para mí era muchísimo, 15 millones de euros, todos puestos en pantalla. Y dirigir esas escenas con caballos, para mí, que admiro a John Ford, era como tener la bicicleta que mis padres nunca pudieron regalarme. Aunque creo que los caballos americanos son más obedientes que los europeos.
P.: ¿Y los técnicos y artistas?
J.L.G.: No me obedecen, trabajamos juntos. Técnicos como Gil Parrondo, Julián Mateos, Lourdes de Orduña son nombres mayores que me acompañan desde hace años, a quienes, desde «Luz de domingo», se ha sumado vuestro «Chango» Félix Monti, un fotógrafomaravilloso. Entre todos,ya trabajamos de memoria.Lo mismo, muchos actores que ya me son habituales, y acá respaldan a la pareja de jóvenes. Oficio y ganas, buena combinación donde todos se ayudan. Mire, las películas hay que prepararlas muy bien, y sólo después filmarlas. Y recordar siempre que ésta es una labor de conjunto. Yo soy solo el director y coguionista. Por eso, nunca he puesto «Un film de». No me creo un «autor».
P.: Igual se nota su visión crítica y melancólica del mundo, mayor que la de Galdós.
J.L.G.: Lo adaptamos sin complejos. Ya en «El abuelo» pusimos frases nuestras que suenan galdosianas, como «Yo sé, señora, que el amor es una catástrofe»; además, puesta en boca de Fernando Fernán Gómez, que fue un grande de España. Lo que creo es que en ambos films está el espíritu galdosiano, y su modo de mirar a la gente, con piedad de la buena, y con certeza. Creo que su dibujo más duro es cuando, después de la masacre, dos usureros revisan una lista de deudores, «a ver cuántos de éstos nos dejaron los franceses». P.: Son duras también algunas frases que por ahí se oyen, como «España es una nación enferma, porque las tribus que la habitamos no nos queremos» o «Que nos gusta espaventar y mover mucho las alas, pero no hay viento».
J.L.G.: El levantamiento inició la lucha por la independencia, dio lugar a la Constitución de Cádiz, y fue al mismo tiempo una afirmación del país y un retroceso, porque creyó en un rey felón, miserable, pero fue una gesta popular, hubo unos héroes que murieron y desconocemos. Aquí recreamos esos episodios de épica, de amistad, de dignidad, esas cosas tan difíciles de explicar, las mismas por las que acusaban a John Ford de fascista. Yo no soy nacionalista, soy español. Me pongo de pie cuando oigo el himno, y creo que quien no se pone de pie cuando oye el himnode su patria está enfermo. Lo mismo, si no respeta el himno de otro pueblo. Espero que esta obra sirva para recordar algunas páginas de historia. Por lo pronto, servirá para que los niños sepan cómo se vivía antes, cómo se hablaba, y qué comían, porque cada vez les enseñan menos.
P.: También por lo pronto, a usted lo acusan de clasicista.
J.L.G.: ¿Qué puedo decir? Soy de los pocos que ha leído a Joyce en el mundo, pero cuesta trabajo. En cambio Cervantes no me cuesta trabajo. Sigo el viejo cine de historias claras, sencillas, y en progresión. Y sé que este amor se paga con envidia. Bien, pues entonces, para seguir amando, yo pago y hasta doy propina.
P.: Sólo le faltó decir «Que se agachen a recogerla».




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