25 de noviembre 2005 - 00:00

El comic, bien filmado

Las ocasiones en que el cine puede llegar a sorprender son realmente escasas, y cuando ocurre se debe a la participación de creadores originales detrás de las cámaras. «La ciudad del pecado» (Sin City para los conocedores) conjuga la presencia de Robert Rodríguez y Frank Miller quien, además, es el autor de la historieta en la que está basada la película. Miller es un renovador del comic norteamericano, tanto en lo que hace al guión como al dibujo, y su registro abarca títulos tan disímiles como el inigualable «El regreso del Señor de la Noche» y «300», muestra de su talento aplicado a la heroica resistencia griega en el paso de las Termópilas. Su aporte al aggiornamento de la novela negra es justamente «Sin City», que inició su periplo con «The Hard Goodbye», «A Dame to Kill For», «The Big Fat Kill» y «That Yellow Bastard», títulos que remiten a Chandler y a Hammett, y en los que lo anecdótico está en un evidente segundo plano. Lo que llama la atención -y atrae la mirada en la adaptación cinematográfica- es justamente el ambiente en el que se desarrollan los hechos y los subproductos humanos que se mueven como peces en esa densa ciudad innominada. Asombra desde el principio la literalidad con que Rodríguez y Miller adaptaron la historieta, produciendo una película en blanco y negro donde los colores puros (el rojo, el amarillo) son auténticos indicadores de una peculiaridad y no simplemente un prodigio de efecto especial. El resultado obtenido con «La ciudad del pecado» es así otra muestra de las destrezas de Robert Rodríguez cuando trabaja con géneros populares, en este caso, con la asistencia de quien dio vida a la historia original.

H. M.

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