2 de diciembre 2008 - 00:00
El portugués Alvaro Siza premia arquitectura local
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El Museo Iberé Camargo de Porto Alegre, obra destacada
del arquitecto Alvaro Siza, actualmente en Buenos Aires
como jurado único del Premio Década 2008 a un edificio
construido en los últimos diez años.
A principios de los 90, lo conocimos personalmente en Helsinki, en la casa de Elena Aalto, y allí participamos en el Jurado Internacional que organizó Markhu Latti. Ese premio llevaba el nombre de Aalto, máximo arquitecto finlandés.
Preocupado por los aspectos sociales vinculados con su profesión, en sus diseños caracterizados por la configuración del espacio, Siza ha buscado siempre la integración con el entorno. Cada paisaje plantea sus tensiones propias y, por ello, para él la arquitectura surge de la conjunción entre las ideas y el lugar. Sin eludir los avances tecnológicos, sus proyectos se distinguen por el uso de materiales locales y el trabajo artesanal.
En sus propuestas sobre la creación de una topografía totalmente nueva se manifiesta la influencia del arquitecto finlandés Alvar Aalto (1898-1976), cuyas obras se distinguen por la adaptación al ser humano y las formas ajustadas a la región.
En ocasión del Quinto Simposio Internacional, en el que se debatió sobre el Futuro del arte contemporáneo, celebrado en el Museo de Bellas Artes de Valencia, Siza expuso una maqueta de los edificios centrales del Campus de Tarongers junto a sus dibujos. En ese encuentro, la participación del autor de esta nota, el arquitecto portugués consideró que «a muchos proyectos actuales les falta tiempo para la reflexión y en algunos casos buscan el oportunismo de la arrogancia». «No quiere decir que esté en contra totalmente del show de la arquitectura. Sólo que hay muchas propuestas interesadas. La arquitectura espectacular siempre existió. No la considero un pecado -aclaró-, sólo que sin generalizar, sin obsesionarse y siempre estando muy ligada al desarrollo urbanístico de donde se encuentre».
«Para hacer un gran edificio público -dijo-, hay que tener muchas experiencias anteriores pero también hay que poseerlas para hacer una pequeña casa porque al final, todo consiste en que convivan en el espacio de la ciudad y hay que buscar su capacidad de relación.»
Siza nació en Matosinhos, puerto pesquero cercano a Oporto, en cuya Facultad de Arquitectura finalizó sus estudios en 1955. Interesado desde joven por el arte, definió su vocación en la arquitectura cuando conoció en Barcelona la obra de Antoni Gaudí (1852-1926), el más destacado representante del modernismo.
Entre otras obras, se destacan la Facultad de Arquitectura de Oporto (1988), el Centro de la Villa Olímpica de Barcelona (1992), el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela (1993), que proyectó en el casco viejo de la ciudad sin afectar la armonía del conjunto. Se expuso en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires a raíz de una invitación del Centro de Arte y Comunicación a su directora. Siza diseñó también el Pabellón de Portugal para la Exposición Universal de Lisboa (1998), que quedó fijo como oficinas del gobierno de su país (así como la estación del tren diseñada por Santiago Calatrava). En la Argentina, proyectó y supervisó la construcción del Centro Municipal del Distrito Sur de Rosario.
Diseñó el Museo Iberé Camargo (2008), en Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande do Sul y ámbito de la Bienal de Arte del Mercosur. El Museo que alberga la obra del gran artista brasileño, capta la vitalidad del contexto «gaúcho» del sur de Brasil, y logra abarcar física y metafóricamente las nociones de espacio y cultura. «Debido al declive del terreno, el museo debió ser erigido en vertical», señaló Siza, que desarrolló los espacios de exposición en tres niveles alrededor de un atrio elevado. El flujo de las rampas encarna su concepción como movimiento, como un viaje.
En 2009, finalizará las obras del Paraninfo de la Universidad del País Vasco, en la zona céntrica de Abandoibarra.

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