2 de diciembre 2008 - 00:00

El portugués Alvaro Siza premia arquitectura local

El Museo Iberé Camargo de Porto Alegre, obra destacadadel arquitecto Alvaro Siza, actualmente en Buenos Airescomo jurado único del Premio Década 2008 a un edificioconstruido en los últimos diez años.
El Museo Iberé Camargo de Porto Alegre, obra destacada del arquitecto Alvaro Siza, actualmente en Buenos Aires como jurado único del Premio Década 2008 a un edificio construido en los últimos diez años.
El reconocido arquitecto portugués Alvaro Siza, jurado del Premio Década 2008, hará entrega del galardón y dará una conferencia, el jueves 4, en el Auditorio Buenos Aires (Av. Pueyrredón 2501).

El Premio Década fue instaurado en 1999 por el arquitecto español Oscar Tusquets para distinguir las mejores obras de la ciudad de Barcelona, uno de los más importantes ejemplos de transformación y crecimiento en el último decenio. Desde el año 2003, Tusquets ha promovido la realización del premio en Buenos Aires, que otorga la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo, liderada por Carlos Sallaberry, socio del estudio Solsona, Manteola, Sánchez Gómez, Santos.

La arquitectura que hoy se construye es espectacular, por su complejidad formal y constructiva, y responde en la mayoría de los casos a objetivos puntuales de las ciudades que han descubierto que existen oportunidades diferentes para crecer y desarrollarse. Las «excusas», es decir, la invención de un evento que dé lugar a transconformaciones urbanas y la construcción de nuevos edificios sirven para crear nuevas oportunidades.

Considerando que una obra sólo puede ser valorada al cabo de un tiempo de construida, el Premio Década se propone reconocer un edificio proyectado en los últimos diez años. El jurado unipersonal es un arquitecto reconocido. En la primera edición en Buenos Aires, Oscar Tusquets entregó el premio al Museo Xul Solar diseñado por Pablo Beitía. En 2004, el arquitecto español Jesús Aparicio distinguió a la Casa Pasaje Santa Rosa proyectada por Jorge Hampton y Emilio Rivoira.

Joseph Lluis Mateo, jurado del Década 2005, galardonó a la Escuela Eros del estudio integrado por Teresa Chiurazzi, Luis y Alicia Díaz. Auditorio de la Paz de Clorindo Testa, con la colaboración de Juan Fontana, fue premiado en 2006 por el arquitecto catalán Jordi Garcés.

«El arquitecto nunca es más importante que la obra», sostiene Alvaro Joaquim de Melo Siza Vieira (1933) acaba de ser distinguido con la Medalla de Oro del RIBA (Royal Institute of British Architects) que reconoció una larga trayectoria internacional. Entre otros premios, ya había obtenido el Premio Pritzker (1992) y el Premio de Arquitectura Contemporánea que otorga la Fundación Mies van der Rohe (1988).

A principios de los 90, lo conocimos personalmente en Helsinki, en la casa de Elena Aalto, y allí participamos en el Jurado Internacional que organizó Markhu Latti. Ese premio llevaba el nombre de Aalto, máximo arquitecto finlandés.

  • Integración

    Preocupado por los aspectos sociales vinculados con su profesión, en sus diseños caracterizados por la configuración del espacio, Siza ha buscado siempre la integración con el entorno. Cada paisaje plantea sus tensiones propias y, por ello, para él la arquitectura surge de la conjunción entre las ideas y el lugar. Sin eludir los avances tecnológicos, sus proyectos se distinguen por el uso de materiales locales y el trabajo artesanal.

    En sus propuestas sobre la creación de una topografía totalmente nueva se manifiesta la influencia del arquitecto finlandés Alvar Aalto (1898-1976), cuyas obras se distinguen por la adaptación al ser humano y las formas ajustadas a la región.

    En ocasión del Quinto Simposio Internacional, en el que se debatió sobre el Futuro del arte contemporáneo, celebrado en el Museo de Bellas Artes de Valencia, Siza expuso una maqueta de los edificios centrales del Campus de Tarongers junto a sus dibujos. En ese encuentro, la participación del autor de esta nota, el arquitecto portugués consideró que «a muchos proyectos actuales les falta tiempo para la reflexión y en algunos casos buscan el oportunismo de la arrogancia». «No quiere decir que esté en contra totalmente del show de la arquitectura. Sólo que hay muchas propuestas interesadas. La arquitectura espectacular siempre existió. No la considero un pecado -aclaró-, sólo que sin generalizar, sin obsesionarse y siempre estando muy ligada al desarrollo urbanístico de donde se encuentre».

    «Para hacer un gran edificio público -dijo-, hay que tener muchas experiencias anteriores pero también hay que poseerlas para hacer una pequeña casa porque al final, todo consiste en que convivan en el espacio de la ciudad y hay que buscar su capacidad de relación.»

  • Modelo

    Siza nació en Matosinhos, puerto pesquero cercano a Oporto, en cuya Facultad de Arquitectura finalizó sus estudios en 1955. Interesado desde joven por el arte, definió su vocación en la arquitectura cuando conoció en Barcelona la obra de Antoni Gaudí (1852-1926), el más destacado representante del modernismo.

    Entre otras obras, se destacan la Facultad de Arquitectura de Oporto (1988), el Centro de la Villa Olímpica de Barcelona (1992), el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela (1993), que proyectó en el casco viejo de la ciudad sin afectar la armonía del conjunto. Se expuso en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires a raíz de una invitación del Centro de Arte y Comunicación a su directora. Siza diseñó también el Pabellón de Portugal para la Exposición Universal de Lisboa (1998), que quedó fijo como oficinas del gobierno de su país (así como la estación del tren diseñada por Santiago Calatrava). En la Argentina, proyectó y supervisó la construcción del Centro Municipal del Distrito Sur de Rosario.

    Diseñó el Museo Iberé Camargo (2008), en Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande do Sul y ámbito de la Bienal de Arte del Mercosur. El Museo que alberga la obra del gran artista brasileño, capta la vitalidad del contexto «gaúcho» del sur de Brasil, y logra abarcar física y metafóricamente las nociones de espacio y cultura. «Debido al declive del terreno, el museo debió ser erigido en vertical», señaló Siza, que desarrolló los espacios de exposición en tres niveles alrededor de un atrio elevado. El flujo de las rampas encarna su concepción como movimiento, como un viaje.

    En 2009, finalizará las obras del Paraninfo de la Universidad del País Vasco, en la zona céntrica de Abandoibarra.
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