Cultora a ultranza del perfil bajo, María de los Angeles Ledesma
supera a muchas cantantes que ocupan lugares más
destacados en el panorama folklórico nacional.
María de los Angeles Ledesma (voz) y Cosecha de Agosto. Con P. Furió (composición, guitarra, cuatro, voz), M. Furió (batería, percusión), P. Fraguela (composición, arreglos, piano, voz) y S.Calá (contrabajo) (La Castorera, 7/12.)
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El grupo Cosecha de Agosto circula por carriles muy alejados del marketing; y ese exceso de perfil bajo termina jugándoles en contra en el reconocimiento -y aún el conocimiento- del público y la prensa. Pero, por su garganta bien trabajada, por sus profundas interpretaciones, por el muy buen manejo de su voz, María de los Angeles Ledesma está, con comodidad y sin ninguna duda, al nivel de muchas cantantes conocidas de su generación; y aún por encima de muchas que ocupan lugares más destacados en el panorama del folklore argentino.
En la presentación de su segundo disco, «Esencia», la cantante y su grupo reafirman valores que ya habían descubierto los pocos que vienen siguiendo el recorrido del conjunto. Tanto en temas cantados como instrumentales se atreven con piezas venidas de otros repertorios: el joropo venezolano «Apure en un viaje», «Colombina» del uruguayo Jaime Roos, «Si seco un llanto» de Silvio Rodríguez, «Certeza» del portugués Jo o Paulo Esteves da Silva. Sin embargo, La cantante y el grupo encuentran su mejor expresión en las canciones más directamente ligadas al folklore de nuestro país. Del material incluido en el nuevo disco -que fueron, además, los mejores momentos de la presentación- se escucharon chacareras como «Río de lavanderas», valses (el clásico «Amarraditos»), chamamés («Memoria de río»), gatos («Esencia de mi pueblo»), huaynos («La ollera») y «Zamba del duraznillo», entre otros.
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