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12 de abril 2007 - 00:00

Geraldine Chaplin dio brillo a raro show surrealista

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Aunque el film «en vivo» fue discutible, terminó ovacionado en el teatro Coliseo. «Brand upon the Brain!», de Guy Maddin fue el espectáculo más radical de los presentados hasta ahora por el Bafici.
No fue para todos los gustos, pero anteanoche, en el Coliseo, terminó levantando ovaciones el espectáculo «Brand upon the Brain!», una ingeniosa y muy bien trabajada mezcla de cine mudo con orquesta al pie de la pantalla, tres técnicos de efectos sonoros a un costado (mostrando sus «máquinas de ruidos» como en los tiempos del mudo y las antiguas radionovelas), y, al otro costado, un castrato, muy bueno aunque de breve participación, y, sobre todo, una narradora. Que ésta, y además comentarista, fuera Geraldine Chaplin, siempre graciosa, cómplice de la película y del público, resultó un plus, sobre todo considerando ciertas tomas algo desagradables.

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El título se tradujo como «¡Marca en el cerebro!», aunque lo que tienen varios personajes (huerfanitos en el faro de una isla) es una doble marca a la altura del cerebelo. Pero quizá se refiera al cerebro del realizador, el canadiense Guy Maddin, una persona muy dulce y creativa, con un único defecto, que es asimismo una virtud: le encanta contar folletines de padres muertos, madres absorbentes, laboratorios secretos, amores enredados, perversiones sexuales, vampirismo, incluso canibalismo, convivencia con fantasmas, etc., todo expuesto a la manera de las viejas películas pasionales de fines del '20 y comienzos del '30, con sus mismos climas, tics, formas de actuación, efectos de sobreimpresión, cambios de eje, y hasta con la apariencia de cinta «cortada» por las muchas proyecciones (el castellano de Geraldine Chaplin contribuía también, hábilmente, al tono de ligera extrañeza del relato).

Los surrealistas de aquel entonces hubieran llevado en andas a Guy Maddin, que además exagera alegremente las situaciones de cursilería, y agrega una criatura bisexual con vestuario y oficio de Fantomas, héroe favorito de tales artistas. El público actual, ya dijimos, lo terminó ovacionando, aunque corresponde decir que hubo algunas deserciones.

Bien por el Bafici, que en años anteriores exhibió en el Colón dos grandes clásicos mudos con orquesta en vivo («Metrópolis» y «El acorazado Potemkin»), y ahora, para variar, mostró un mudo actual. Y bien por Maddin, que con estos cuentos suyos se salva de pagarle al psiquiatra, pero al menos hace algo realmente talentoso, no como otro que presentó en la competencia Cine del Futuro una relación coprofílica sin ninguna calidad artística pero con un detallismo que terminó asqueando incluso a los fanáticos de «Saló» (dicho sea de paso, también se presenta un documental interesante, «Pasolini, prossimo nostro», con sus declaraciones durante el rodaje de esa película).

A destacar, entre lo visto ayer, la demorada presentación del film nacional «Las mantenidas sin sueños», opera prima de Vera Fogwill y Martín Desalvo, con Fogwill, Mirta Busnelli, Mia Maestro, Gastón Pauls, la fallecida Elsa Berenguer, y, especialmente, Lucía Snieg como una nena obligada a hacerse cargo de cosas que la madre inmadura y haragana elude continuamente. Casi podría darse la mano con la nena, hija de vagos marginales, del buen drama alemán «Die unerzogenen» (en catálogo, «The Unpolished»), con cámara de Martínez Vignatti, donde la directora Pia Marais refleja indirectamente algo de su propia infancia en una familiade hippies. Pero «Las mantenidas» es más entretenido.

Hecho en 2005, y ya ganador de una veintena de premios, se estrenará recién este año, tras superar un problema digno de página policial con los estafadores de un laboratorio francés, que se habían quedado con el negativo y también con el dinero de un organismo coproductor. A propósito, estas son, por simple orden alfabético, las películas del Bafici que ya tienen estreno asegurado en salas comerciales: «Argentina latente», «Bucarest 12:08», «Cocalero», «Corazones», «El otro», «El tiempo», «Fotografías», «Hacer patria»,»Las mantenidas sin sueños», «Las vidas posibles», «Pulqui, un instante en la patria de la felicidad», «Shortbus», «The Host», y «The USA vs. John Lennon».

Por otro lado, el festival también está presentando algunos telefilms de un nuevo ciclo de Canal 7, llamado «200 años», entre ellos «Mujeres elefante», de Adrián Caetano & José María Muscari, y «15 minutos de gloria», de Ana Alvarado & Paula de Luque. Se supone que han de estrenarse a fines de abril, aunque pueden tener la misma mala suerte de otro ciclo de telefilms del 7 mostrados en un Bafici anterior, «Imágenes de una fiesta», que después nadie se enteró cuándo los pasaban en la televisión, y eso que había por lo menos un documental antológico, muy gracioso, «Alabanza a la papa», de Ignacio Masllorens, digno de mayor difusión.

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