29 de noviembre 2005 - 00:00

Gieco conforma a su público

Como siempre, el nuevo show de León Gieco tiene mucho de acto político, incluso en lo visual; el repertorio, también como siempre, incluye canciones de todas las épocas y para todos los gustos.
Como siempre, el nuevo show de León Gieco tiene mucho de acto político, incluso en lo visual; el repertorio, también como siempre, incluye canciones de todas las épocas y para todos los gustos.
Presentación de «Por favor, perdón y gracias». León Gieco. (Teatro Opera, 25 al 27 de noviembre; repite el 2 y 3/12.)

Buena parte de la música argentina parece pasar por el santafesino León Gieco. Fue un artista más ligado al rock en sus comienzos, pasó -y lo sigue haciendo- por el folklore, y la canción testimonial es fundamental en su repertorio. Menos familiarizado con el tango -apenas aparece «Alma de tango», escrito por su mujer-, lo suyo parece ser hoy una síntesis entre los géneros del interior argentino y los sonidos del country y del pop-rock norteamericanos.

Desde ese lugar referencial construye cada uno de sus discos y desde allí se planta para presentar sus conciertos. Juglar contemporáneo, lo importante de su trabajo no está tanto en la elaboración de letras y melodías, que van reiterándose en estructuras y estilo a lo largo del tiempo, lo mismo que los arreglos con que los presenta. Su obra se hace significativa en el relato de hechos, en la simbología de sus palabras, en ese papel de cronista que ha asumido y en el que se siente muy cómodo, aunque no siempre puede sostener desde el discurso racional lo que le dictan sus convicciones.

En su disco anterior, fue la apología de los «Bandidos rurales»; ahora, en el más reciente «Por favor, perdón y gracias», un tema dedicado a la banda Callejeros («Un minuto», que finalmente salió del disco y del concierto a pedido de un grupo de padres y víctimas de Cromañón) o a «Santa Tejerina». En ese contexto, se explica perfectamente el marco que eligió Gieco para estos cinco conciertos en el teatro Opera. Las pantallas, con imágenes de la historia reciente de la Argentina, juegan un papel fundamental. Y ese aspecto visual, que no necesariamente ilustra de manera lineal el relato de las canciones, terminó redondeando un espectáculo que tiene -sin grandes planteos concretos- mucho de acto político.

Artista entregado a su público, Gieco hace un show muy largo, con canciones de todas las épocas y para todos los gustos. Estuvieron sus clásicos, como «El país de la libertad», «Ojo con los Orozco», «La navidad de Luis», «Los Salieris de Charly», «Hombres de hierro», «La colina de la vida», «Cinco siglos igual» y, por supuesto, «Sólo le pido a Dios». Pero también hay homenajes a Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara o Sixto Palavecino, y temas de sus últimos álbumes: «Bandidos rurales», «Santa Tejerina», «Familia rodante», «Horal», «Ve la luna», «El ángel de la bicicleta», etcétera.

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