14 de diciembre 2007 - 00:00

Gracia: "Antes no presionaban con el rating y la TV era más exitosa"

El actor uruguayo-español Sancho Gracia en Pantalla Pinamar,donde se vio su último film, «La bicicleta».
El actor uruguayo-español Sancho Gracia en Pantalla Pinamar, donde se vio su último film, «La bicicleta».
Pinamar (Enviado especial) - Dicharachero, bandolero,camionero, héroe con panza, Sancho Gracia Curro Jiménez», «800 balas») presenta en Pinamar su comedia sentimental «La bicicleta», y recuerda, con este diario, su trayectoria de 112 títulos y decenas de anécdotas, empezando por sus comienzos en Uruguay, donde se crió, hijo de exiliados españoles.

Periodista: ¿Es cierto que conoció Pinamar en los '50?

Sancho Gracia: A los 18, 19 años, mientras estudiaba teatro, trabajé en la empresa del jabón de las estrellas. Un día me mandaron a aprender ventas junto a un estupendo vendedor. Con él recorrimos toda la Argentina. Pinamar era entonces un mundo de pinos, solo algunas casas, y pocos almacenes.

P.: ¿Y que tuvo un papelito en una de Isabel Sarli?

S.G.: «Y el demonio creó a los hombres», filmada en Punta del Este, Solanas del Mar, Isla de Lobos. Un papel bastante bonito, era su amante, hasta que llegaba el marido. Hay allí una escena, donde ella sale del mar, toda desnuda, Armando aparece, ella intenta cubrirse un pecho con cada mano, y dice por primera vez su famosa frase «¿Qué pretende usted de mí?» ¡y el público le contestaba a coro, El actor uruguayo-español Sancho Gracia en Pantalla Pinamar, donde se vio su último film, «La bicicleta». ya sabes qué!

P.: En 1963 usted vuelve a España con su familia.

S.G.: En Madrid pasé a saludar a Alberto de Mendoza, al que conocía de Montevideo. «¿Qué hacés acá? Vení que vas a laburar», me dijo, y me metió en una comedia suya. Me gustasu modo bien porteño, echado para adelante. Estaba de puta madre en «El jefe», joder, qué bien, y mucho mejor ahora en «Tapas», argentino puro, y cómo se mantiene. Años más tarde le devolví el favor, cuando empecé a producir. Otro porteño típico es Luis Brandoni,con quien hice la serie «Tango», un fracaso.

P.: ¿A qué atribuye el éxito de la serie «Curro Jiménez»?

S.G.: A que hace 30 años no molestaban tanto con el rating. Tuvo su tiempo de asentarse, y se asentó. También, al tema universal del hombre apaleado que se rebela contra el bando establecido, y hace justicia. Otro atractivo, la ambientación. Y los caballos. Adoro ver películas con caballos, y no con aviones hechos por computadora, que me aburren.

  • Westerns

    P.: Por eso de joven trabajó en tantos spaghetti-western, como «Se sei vivo, spara».

    S.G.: Y en «Savage Pampas», la remake de «Pampa bárbara» que hizo Hugo Fregonese, entonces un hombre ya mayor. Españoles éramos cuatro, los demás todos gringos. A esas películas, casi seguro que me llamaban por andar a caballo y hablar inglés, no por actor. Los italianos son listos, hacíamos los westerns en italiano e inglés. Con ellos también hice muchas de espías.

    P.: Y terminó haciendo «800 balas», de Alex de la Iglesia.

    S.G.: Con quien hace poco hice «Películas para no dormir: la habitación del niño», preciosa obra. No sé si Alex es mi hermano, mi tío, yo intento ser su padre, por una razón de edad y para decirle que no arriesgue tanto, pues siempre quiere hacer todo al 150%, pero no me oye. Ahora me dice «Te tengo un papel hermoso. En mi próxima serie habrá un enano con tu cara». La última todavía no me la ha dejado ver, el cabrón, pero Leonor Withling me ha dicho que es acojonante. En inglés, basada en la novela de un argentino.

    P.: Usted hizo cosas rarísimas. ¿Qué era « Frankensteinova teta»?

    S.G.: Bueno, bueno, era una comedia familiar checa, «La tía de Frankenstein», con Viveca Lindfords, Mercedes Sampietro, Eddie Constantine, un montón de monstruos, estaba Drácula, y estaba la teta, es decir, la tía. Siempre tuve la suerte de trabajar con monstruos, como Vincent Price, qué tipo, Boris Karloff, de quien fui su lugarteniente en un episodio de «Yo soy espía» (hice cuatro), Raquel Welch, Fernando Lamas (otro argentino), Charlton Heston, en «Antonio y Cleopatra», donde el único español con acento shakespereano era Fernando Rey, pero los otros, ninguno la pegábamos, pero creo que Heston tampoco. Buen tipo, no me podría llevar mal con él. También trabajé con personajes como Mickey Hargitay, un Mr. Universo marido de esa mujer esplendorosa, sobre todo en tetas, Jayne Mansfield. Pero actores, conocí muy buenos. Había actores muy buenos, antes. ¿Y sabes cuáles son los mejores? Los ingleses y los rioplatenses, como China Zorrilla y Alfredo Alcón, que ahora va a hacer «Rey Lear» en Madrid. ¡Qué pena, me pierdo de trabajar con él! Me tocaba el personaje de Gloucester, pero no me da el tiempo.

  • Rabal

    P.: Olvidamos a Paco Rabal.

    S.G.: Lo dejaba para lo último. Trabajé mucho con él, me sentía como su hermano pequeño. Recuerdo sobre todo la serie de Mario Camus «Los desastres de la guerra», producida por mí, donde éramos Goya y El Empecinado. Desgraciadamente tuve que sustituirlo en «El crimen del padre Amaro». Ahí le rindo unos homenajes, por ejemplo cuando digo, imitando su acento, «He nacido en Murcia».

    P.: El acento le sale igualito.

    S.G.: ¿Y éste? «No me hables, no quiero que me digas nada». ¡Fernando Fernán Gómez! Días atrás, en un programa de televisión, pedí un aplauso muy largo en memoria de ambos. Y pedí también que a mí me aplaudiesen, pero muuy tarde, recién dentro de muuchos años [luego de hacer la entrevista, nos enteramos de que Sancho Gracia venía de sufrir la extirpación de un pulmón; y aun así, se muestra tan pleno de vida].

    Entrevista de Paraná Sendrós
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