Garantizada la expectativa, el relato también garantiza unos cuantos giros engañosos, y una edición bien agitada, como para estar a tono con el carácter nervioso y ostentoso de los personajes, y tapar de paso los varios puntos débiles que tiene el argumento, disparado a partir del forzoso compromiso de los nuestros con un mafioso « independiente».
El problema es que con tanta agitación, algunos espectadores apenas alcanzan a leer los subtítulos, y entonces se pierden de ver las chicas bonitas que, también apenas, pasan frente a la cámara. Otro problema: es difícil engancharse con los personajes principales, y uno termina agradeciendo si los matan, así se quedan un rato quietos y callados aunque se les ensucien las pilchas, porque, en cierto aspecto, más que un policial esto pareceun desfile de modelos masculinos. Quizá por eso, y porque en cualquier escenario les da vuelta y media, lo mejor de la cinta es la aparición del petiso
Del resto, vale señalar algunos recursos atractivos, tales como el modo en que alguien cuenta su plan para timar a un lavador de dinero mediante la triangulación con dos bancos extranjeros. Como enfocar al tipo hablando sería harto aburrido, acá se optó por un relato lleno de fundidos, donde aparecen o desaparecen lugares y personajes a medida que el hombre va desgranando su plan. Algo así como el capítulo
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