Isabel Perón, en sólido y objetivo documental

Espectáculos

Doble mérito tiene este trabajo de Julián Troksberg: haber investigado la figura y trayectoria de Isabel Perón, algo que a nadie se le ocurrió antes, y haberlo hecho con evidente objetividad, abundancia de testimonios de diversa índole y opinión, y un material de archivo también abundante, en buena medida desconocido, o muy poco utilizado, de reservorios nacionales, personales, y hasta del British Pathé, todo expuesto con inquietante música y preciso montaje, que abarca incluso el regreso en 1988, cuando los gremialistas gritaban “Volveremos, volveremos de la mano de Isabel”, culminando en una visita hasta el frente de la casa, bastante sencilla, que hoy habita en las afueras de Madrid. Ella nunca atiende, pero luego envía una breve y atenta misiva.

De ella hablan con desdén una actual funcionaria que fue su leal diputada en el período 1973-76, un viejo periodista, el cardiólogo de Puerta de Hierro y una artista plástica. Hablan con respeto militantes de diversas épocas, como Oraldo Britos y Hugo Curto, que estuvieron a su lado en 1965, cuando su primera misión política, Juan Manuel Abal Medina, secretario general del Movimiento cuando el regreso de Perón, Carlos Ruckauf, su ministro de Trabajo, Osvaldo Papaleo, su jefe de prensa, Dante Gullo, Eva Gatica, Carlos Corach y especialmente su apoderado legal, Humberto Linares Fontaine, su actual asesor financiero, el español Alfredo García Serrano, y su abogado personal durante largos años Juan Gabriel Labaké, que (con permiso de la señora) revela algo muy singular de 1954.

Pero además, y esto es muy interesante, también hablan Haydée Padilla, la Chona, que fue su compañera de danzas, la señora Cuki Sabena, que la albergó sin ser peronista, Harry Ingham, su vecino de Gaspar Campos, tampoco peronista, pero que la defiende enfáticamente (“La vi siempre como una dama, de ningún modo la mujer de un ‘sugar daddy’”), las vecinas que la sirvieron con todo cariño durante su detención en San Vicente –la última etapa de un arresto de cinco años-, Enrique Savio, que esculpió su busto para la Casa Rosada y nunca lo vio instalado, y un buen amigo que la acompaña al cine. “Le gusta Woody Allen”, dice.

Seguramente para no alargar la película quedó afuera algún testimonio sobre el Rodrigazo y después. Buena razón para seguir investigando.

“Una casa sin cortinas. El enigma Isabel Perón” (Arg., 2021); Dir.: J. Troksberg; documental (Flow).

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