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Dueño de un estilo despojado y excesivamente relajado, el espectáculo parecía en todo momento un encuentro entre músicos amigos arreglando canciones en una sala de ensayos y «zapando». Sin embargo, no por buscar un ambiente «casual» el show careció de profesionalismo y rigor musical, sino más bien todo lo contrario. Aunque Johansen repita a modo de chiste que «armo mis canciones sobre la base de juegos bobos de palabras», quienes presenciaron sus lúcidos conciertos sabrán que al políglota le sobra humildad pues las letras que va hilvanando con su voz grave superan la mera vocación lúdica del músico y sus vicios con el lenguaje.
Nacido en Alaska, de padre norteamericano y madre argentina, Johansen vivió en Buenos Aires, Nueva York y Montevideo, entre otras ciudades, lo que sella su impronta estilística: en un mismo disco conviven jazz, bossa nova, cumbia, ritmos orientales, salsa, tango, reggae y baladas, y su bilingüismo se acentúa conforme avanza el repertorio, alternando el español, inglés, francés, «spanglish» y lunfardo. Aunque puede sonar a eclectisismo «barato», no sólo atrae Johansen sino una banda donde se destacan impecables armónicas, violines y cajón complementando las no menos cuidadas guitarras y batería.
Cuando pasó el primer tema, «Star estrella», apareció Fernando Peña, componiendo al personaje Martín Revoira Lynch, que parodia un «cheto» de zona norte. Opinó sobre la música de Johansen y confesó su admiración por el músico «que usa el spanglish, eso es lo que me mata». Para el tema «La cumbiera intelectual», una corista se disfrazó y encarnó el papel de estudiante de psicología que repite lecciones pero jamás se relaja, y durante la canción «Daisy», se lució la exuberante Mariana Aria en la piel del protagonista de ese tema (un travesti). La teatralización siguió con «So lazy» («Tan vago»), con el despliegue de atuendos veraniegos y sillas playeras donde se fueron sentando uno a uno los músicos luego de ejecutar solos para el deleite.
Johansen demostró el viernes que, además del hit de «Resistiré», «Down with my baby» y los reiterados chistes sobre su asombroso parecido al jugador de fútbol «Piojo López», es capaz de ser anfitrión tanto de una tanda folklórica digna de peñas norteñas -charango mediante-como de generar un clima reverencial ante el acertado cover de «Over the rainbow». Y hasta mejora el clásico de «The eagles», que rebautizó, a tono con su cosmopolismo, «Hotel Patagonia».
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