«Muerte por Miss Clairol» de la brasileña Daniela Edburg,
una de los 16 artistas que participan de la muestra itinerante
«Sutil Violento», sobre la inseguridad y la violencia en
todas sus formas.
Dentro del marco de los XV Encuentros Abiertos-Festival de la Luz, cuyo tema convocante es «Nosotros-Ustedes-Ellos», se exhibe hasta el 31 de agosto, en la Sala J del Centro Cultural Recoleta, «Sutil Violento».
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Esta muestra itinerante por diversos países latinoamericanos está patrocinada por Itaú Cultural y su curador, Iata Cannabra, sostiene que la fotografía expuesta ayuda a recorrer las posibles causas y consecuencias de la violencia en el continente latinoamericano. Son cincuenta obras de dieciséis artistas que no temen mostrar la miseria en todas sus formas que nos acosa diariamente a través de los medios, la que vemos en las calles de las grandes urbes, la que registra la crónica policial, la que se esconde detrás de una fachada de opulencia o la inocencia infantil.
Desigualdades económicas, la expulsión, cualquier medio para sobrevivir, la inseguridad están entre los temas de estas fotos sin sutileza que también hoy registran los artistas, no importa su procedencia.
André Cypriano (Brasil) exhibe en C-print vistas panorámicas de las favelas de Rio de Janeiro y de Caracas que, como tentáculos, trepan por las laderas de las montañas, conglomerados «arquitectónicos» sin salida como los seres que las habitan y en tonalidades grises que las hacen mucho más dramáticas.Son estremecedoras las fotos secuenciales, impresión con pigmentos sobre papel de algodón, de Miguel Río Branco (Brasil): perros indefensos y su posterior destino en mataderos clandestinos. Nelson Garrido ( Venezuela) presenta «Caracas Sangrante», impresión en lona de banner. No hace falta explicar la metáfora de delgadas líneas rojas que bajan de las montañas, se engrosan cuando enmarcan los opulentos edificios caraqueños, salen a chorros por sus ventanas y corren en torrentes por las calles.
No hay sonrisas ni mirada ni pose inocente en las seis fotografías cibachrome de niños de clase alta de la serie «Costa del Este» de Rachelle Mozman (Panamá).
Composiciones muy elaboradas de Daniela Edburg ( México), títulos irónicos y crueles: «Muerte por Depilación», «Muerte por Miss Clairol», «Muerte por Tupperware», «Muerte por M&M», « Muerte por Algodón Dulce», que aluden a las torturas que las mujeres se autoinfligen en la sociedad de consumo.
Rodolfo Walsh (El Salvador), desmitifica los héroes de la narrativa cinematógráfica y literaria para niños en su serie «Héroes Caídos». «Mi casa es tu casa» es una expresión muy común en México y en Cuba. El cubano René Peña, en una impresión digital, plantea una suerte de documental de fachadas que conocieron glorias pasadas. No podían estar ausentes las fotos testimoniales de cruces rosas al borde de caminos polvorientos, altares que recuerdan los crímenes de mujeres cuya estadística aumenta día a día.
En cuanto a los argentinos se ven los dípticos de Raúl Stolkiner (res), «Raúl Balbi; boxeador», un antes y después de la pelea así como «Jorge Training, cardiocirujano», antes de entrar y después de salir del quirófano, pertenecientes a una serie titulada « Intervalos Intermitentes».
Entre las obras de Marcos López está «Carnicera» (2005), y la serie de Ananké Asseff «Crímenes Banales» (2007), cuyo eje central es la actitud de aquellos que conviven con armas: «Ni loco duermo sin un revólver bajo la almohada», «Estoy paranoico», «Me parece bien estar armado» confiesan sus protagonistas.
De Zubiría
La UCA, Pabellón de las Artes, dedica un espacio a la obra de Facundo de Zubiría (1954), «Action Sampler», bajo la curaduría de Marjan Groothuis. Su título se refiere a una cámara bastante barata, imperfecta y cuyos lentes de baja calidad asegura distorsiones imprevisibles. El fotógrafo, explica De Zubiría, «no tiene absoluto control, encuadra la primera imagen pero la cámara toma las tres siguientes».
Esta serie fue comenzada en el año 2000 en diferentes países y lugares como Chicago, Nueva York, Antártida, Uruguay y también Buenos Aires en las que aparece el azul y también algunas manchas rojas, producto del azar. Podría considerársela como una muestra de cámara y, como lo señalara Susan Sontag, «En fotografía el eclecticismo no tiene límites además de tener al mundo como tema».
Son secuencias y por momentos parecen una película corta como el caso de «El Crimen Perfecto», 16 imágenes envueltas en el misterio de las sombras. Sombras que el autor toma de sí mismo y a las que utiliza como una representación de la soledad. Clausura el 31 de agosto.
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