6 de diciembre 2005 - 00:00

La obra de Calatrava: un puente a su consagración

Diseño futurista del arquitecto valenciano Santiago Calatrava para el Museo de Arte de Milwaukke en Wisconsin, Estados Unidos.
Diseño futurista del arquitecto valenciano Santiago Calatrava para el Museo de Arte de Milwaukke en Wisconsin, Estados Unidos.
La destacada trayectoria de Santiago Calatrava fue su puente a la Medalla de Oro 2005 que le otorgó el American Institute of Architects (AIA), la institución que además de regir los destinos de los arquitectos de los EE.UU., convalida quienes pueden ejercer su profesión. Las obras de Calatrava estarán, además, presentes en Nueva York: su actual proyecto junto al puente de Brooklyn en la zona de South Street Seaport, rascacielos formados por cubos gigantescos.

También, con una inversión prevista de 2000 millones de dólares, y la participación del STV Group y DMJM&Harris, construirá en esa ciudad la Nueva Estación de transporte permanente. Ubicada en el corazón del World Trade Center, tendrá un importante valor simbólico para las futuras generaciones ya que su proyecto completa el conjunto integrado por la obra del arquitecto Daniel Libeskind, ganador del Ground Cero, y el monumento de homenaje a las víctimas del 11-S, del inglés Michael Arad.

La estructura de metal y vidrio se destaca por las líneas oblicuas y el protagonismo de la luz natural en la bóveda acristalada que envuelve la estación. El Puente sobre el Río Trinity en Dallas, Texas; el Macken Street en Dublín, Irlanda; el Quarto Ponte en Venecia y la peatonal Petah Tikvah en Israel, son algunos de sus próximos proyectos.

Luego de estudiar arte y arquitectura, Calatrava ( Valencia, 1951), amplió su formación académica en la Universidad Técnica de Zurich, donde se doctoró en ingeniería civil, en 1981. El Cittern Bridge, Haarlemmermeer, en Holanda, de este año, y las Torres para Valencia para el próximo año; el Atlanta Symphony Center, Atlanta, Georgia, para el 2008, son otros proyectos de este ingeniero valenciano.

Una de las claves para comprender la obra, es su frecuente referencia al arte. La relación entre sus diseños y esculturas puede reconocerse sin dificultad. «Así como Fellini o Kurosawa hacían dibujos antes de comenzar a rodar sus películas, yo hago esculturas». No sólo admira a artistas, como a los españoles Gaudí y Julio González, sino es especial su interés por los pioneros de la ingeniería. Es el caso de Robert Maillart (1872-1940), y los españoles Eduardo Torroja (1900-1961) y Félix Candela (1910-1995).

«Por mucho que los requerimientos técnicos nos constriñan, siempre queda suficiente margen de libertad para ver la personalidad del que ha creado esa obra y para permitir que si realmente se trata de un artista, se convierta en una verdadera obra de arte».
Su nombre suele asociarse a los puentes. Como él mismo lo ha señalado, al diseñarlos entran en juego importantes factores simbólicos.

«Si se observa la historia de los puentes durante el XIX y el XX
-declaró Calatrava- «se verá que tienen una estructura cargada de significados. Unos estaban recubiertos de piedra, otros tuvieron esculturas en forma de leones o barandillas. En el de Alejandro III de París, sobre el río Sena, hay lámparas sostenidas por ángeles. Esta actitud desapareció al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Fue necesario reconstruir con rapidez cientos de puentes en toda Europa. Los de siglos pasados desempeñaron un papel clave para la imagen de las ciudades, por su función y su permanencia».

El éxito que ha logrado al darles un nuevo significado puede apreciarse en el Puente del Alamillo y el Viaducto de La Cartuja (Sevilla, 1987-1992). La inclinación de su mástil fue una de las más deslumbrantes aportaciones a la Expo 92. Para esta obra se inspiró en su propia escultura Torso en movimiento, en la que cubos de mármol ubicados unos sobre otros, se mantienen en equilibrio.

En Buenos Aires diseñó la peatonal que conecta la avenida Alicia Moreau de Justo con el Dique 3, en Puerto Madero, Como complemento del Hotel Hilton.
Alberto González, responsable del emprendimiento, y con gran visión de futuro, propuso a Calatrava que diseñara el puente. Entre sus edificios en altura, el proyecto más conocido es la Torre de Comunicaciones de Montjuic ( Barcelona), construida en ocasión de los Juegos Olímpicos que se celebraron en esa ciudad.

Con sus 130 metros de altura y su fuste inclinado, se la ha comparado con una jabalina. La concepción y el contenido se refieren al ritual de los Juegos Olímpicos catalanes. Un notable proyecto -no construido- fue su propuesta para el Parlamento Alemán, en Berlín, que fue ganado por el inglés Sir Norman Foster, hoy asociado para un gran desarrollo en Vicente López con los arquitectos argentinos
Berdichvesky-Cherny.

A pesar de que su nombre se suele asociar a los puentes, también es un reconocido especialista en estaciones de ferrocarril. Calatrava vive en Zurich, donde ganó el concurso para la nueva Estación de Ferrocarril de Stadelhofen, ubicada en un lugar céntrico de la ciudad. La estación se construyó sin alterar el tráfico de trenes y en un nivel subterráneo que incluyó un gran centro comercial.

Su proyecto para la Estación del TGV (tren bala) en Lieja, señala su pensamiento: la extrema sencillez de sus puentes y el carácter de sus construcciones mayores. Otra obra singular, es la Terminal del TGV en Lyon-Satolas. Con 5600 metros cuadrados, la estación y el Aeropuerto de Satolas, es una de las mejores instalaciones de nueva generación, construidas en Francia para la red de trenes de alta velocidad. Una conjunción en un mismo lugar del ferrocarril, el avión y los medios de transporte locales.

El edificio ha sugerido la forma de un pájaro en pleno vuelo. Pero cuando se le pregunta por la imagen,
Calatrava responde «No busco metáforas, ni tampoco pensé, en un pájaro, sino en los estudios previos que a veces pretenciosamente llamo esculturas». El proyecto de Satolas no parece tener su origen en la metáfora del pájaro, sino en el estudio del ojo, un tema recurrente en su obra. «El ojo», sostiene Calatrava, «es la verdadera herramienta del arquitecto, y ésta es una idea que se remonta a los babilonios».

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