6 de diciembre 2005 - 00:00
La obra de Calatrava: un puente a su consagración
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Diseño futurista del arquitecto valenciano Santiago Calatrava para el Museo de Arte de Milwaukke en Wisconsin, Estados Unidos.
«Por mucho que los requerimientos técnicos nos constriñan, siempre queda suficiente margen de libertad para ver la personalidad del que ha creado esa obra y para permitir que si realmente se trata de un artista, se convierta en una verdadera obra de arte». Su nombre suele asociarse a los puentes. Como él mismo lo ha señalado, al diseñarlos entran en juego importantes factores simbólicos.
«Si se observa la historia de los puentes durante el XIX y el XX -declaró Calatrava- «se verá que tienen una estructura cargada de significados. Unos estaban recubiertos de piedra, otros tuvieron esculturas en forma de leones o barandillas. En el de Alejandro III de París, sobre el río Sena, hay lámparas sostenidas por ángeles. Esta actitud desapareció al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Fue necesario reconstruir con rapidez cientos de puentes en toda Europa. Los de siglos pasados desempeñaron un papel clave para la imagen de las ciudades, por su función y su permanencia».
En Buenos Aires diseñó la peatonal que conecta la avenida Alicia Moreau de Justo con el Dique 3, en Puerto Madero, Como complemento del Hotel Hilton. Alberto González, responsable del emprendimiento, y con gran visión de futuro, propuso a Calatrava que diseñara el puente. Entre sus edificios en altura, el proyecto más conocido es la Torre de Comunicaciones de Montjuic ( Barcelona), construida en ocasión de los Juegos Olímpicos que se celebraron en esa ciudad.
Con sus 130 metros de altura y su fuste inclinado, se la ha comparado con una jabalina. La concepción y el contenido se refieren al ritual de los Juegos Olímpicos catalanes. Un notable proyecto -no construido- fue su propuesta para el Parlamento Alemán, en Berlín, que fue ganado por el inglés Sir Norman Foster, hoy asociado para un gran desarrollo en Vicente López con los arquitectos argentinos Berdichvesky-Cherny.
A pesar de que su nombre se suele asociar a los puentes, también es un reconocido especialista en estaciones de ferrocarril. Calatrava vive en Zurich, donde ganó el concurso para la nueva Estación de Ferrocarril de Stadelhofen, ubicada en un lugar céntrico de la ciudad. La estación se construyó sin alterar el tráfico de trenes y en un nivel subterráneo que incluyó un gran centro comercial.
Su proyecto para la Estación del TGV (tren bala) en Lieja, señala su pensamiento: la extrema sencillez de sus puentes y el carácter de sus construcciones mayores. Otra obra singular, es la Terminal del TGV en Lyon-Satolas. Con 5600 metros cuadrados, la estación y el Aeropuerto de Satolas, es una de las mejores instalaciones de nueva generación, construidas en Francia para la red de trenes de alta velocidad. Una conjunción en un mismo lugar del ferrocarril, el avión y los medios de transporte locales.
El edificio ha sugerido la forma de un pájaro en pleno vuelo. Pero cuando se le pregunta por la imagen, Calatrava responde «No busco metáforas, ni tampoco pensé, en un pájaro, sino en los estudios previos que a veces pretenciosamente llamo esculturas». El proyecto de Satolas no parece tener su origen en la metáfora del pájaro, sino en el estudio del ojo, un tema recurrente en su obra. «El ojo», sostiene Calatrava, «es la verdadera herramienta del arquitecto, y ésta es una idea que se remonta a los babilonios».



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