Participó de los primeros cuartetos y luego de los sextetos típicos, cumplió un papel central en las orquestas de los años '40 y '50, fue la pata imprescindible para los dúos con guitarra, sirvió para acompañar solistas. Menos habitual ha sido, en cambio, esta combinación de bandoneón y poeta que ahora están ofreciendo con excelentes resultados El planteo es sencillo. El poeta-recitante dice, a veces moviéndose sobre las melodías pero casi siempre en estilo declamatorio, varias de sus más valiosas creaciones. Y el bandoneonista lo acompaña, le pone fondo musical, le construye el clima sonoro.
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