La saturación del mercado del DVD ha llevado a la industria a buscar nuevos nichos que le permitan crecer mientras espera que se defina, entre otras, la batalla por el DVD de alta definición. En línea con la «lógica», que supone un crecimiento infinito de los mercados y de los bienes en un mundo de recursos finitos, se ha llegado a extremos peligrosos como es la edición de DVD infantiles dirigidos a niños de entre 8 y 16 meses, los que supuestamente aportarían al desarrollo de su inteligencia.
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Un reciente estudio publicado por el «Journal of Pediatrics» ha demostrado que dichas ediciones digitales no sólo fracasan en su objetivo primario sino que además podrían resultar perjudiciales y traducirse en serias dificultades para desarrollar el lenguaje. El estudio vendría a reforzar la tesis de la American Academy of Pediatrics, que en 1999 había especificado que no recomendaba el consumo de ningún tipo de video por parte de niños menores de 2 años.
El estudio señala que, por cada hora de consumo de video, los niños pierden un promedio de entre 6 y 8 palabras, desarrollando un vocabulario muy inferior al de otros niños no expuestos a este tipo de materiales y otros programas televisivos específicamente desarrollados para ese segmento del mercado.
Aunque los autores no han logrado establecer el punto central que genera estos resultados, en la observación de numerosos videos de este tipo pudieron individualizar algunas de sus características más comunes: «tienen poco diálogo, escenas cortas, imágenes desconectadas entre sí y una gran variedad de eventos visuales que resultan indescriptibles por medio del lenguaje, como por ejemplo las imágenes aleatorias que generan las lámparas de lava».
Asimismo, el estudio destaca que existe una enorme diferencia entre los videos ideados para niños en edad preescolar y los fabricados directamente para bebés, ya que los primeros suelen someterse a rigurosas pruebas antes de ser lanzados al mercado, mientras que los segundos responden a especulaciones no probadas respecto del desarrollo de la inteligencia infantil. Finalmente, el estudio señala que no existen evidencias de que los efectos adversos sean permanentes.
En 1982, David Cronenberg estrenó la impactante «Cuerpos invadidos» (Videodrome), película que, basándose en algunas de las tesis de Marshall McLuhan, planteaba la posibilidad de programar a la gente a través de una señal de video. En su búsqueda de nuevos mercados, la industria quizá sea capaz de generar tamaña distopía.
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