Espectáculos

Luis Alberto Spinetta y sus bandas eternas

Luego de 5 horas y 40 minutos de puras emociones, donde pasó por el escenario gran parte de la historia del rock vernáculo, el Flaco Luís Alberto Spinetta se despidió de las 40.000 personas que colmaron el estadio de Vélez para celebrar por sus 40 años con la música.

Fue una noche especial casi rayana con la apoteosis, si hasta una estrella fugaz cruzó el firmamento como un destello de magia poética cuando el Flaco, con su acústica al hombro, le dedicó especialmente, como se lo había prometido, "Muchacha ojos de papel" a su madre que estoica resistía en la platea. Fue una versión monumental con los brillantes coros de la formación original de Almendra: Rodolfo García, Emilio Del Guercio y un patriarcal Edelmiro Molinari.

Hasta allí habían desfilado Fito Páez, Charly García, Gustavo Ceratti y las bandas eternas de Spinetta que lo acompañaron en toda su carrera. Desde Pescado Rabioso con Carlos Cutaia, Black Amaya y David Lebón hasta Invisible con Machi en el bajo y Pomo Lorenzo en la batería; pasando por las distintas formaciones de Spinetta, Jade con los tecladistas Leo Sujatovich, Juan Del Barrio, Juan Carlos "Mono" Fontana.
Además estuvieron presentes en el escenario, Javier Malosetti (en guitarra y luego en Batería), Bocón Francino, Guillermo Vadalá, Lito Epumer, Beto Satragni, Diego Rappoport, Nico Cotta, Daniel Rausi, su hermano Gustavo, sus sobrinos y sus hijos Dante y Valentino, su formación actual con Nerina Nicotra, Sergio Verdinelli, y Claudio Cardone.
Con el músico Marcelo Torres recordo al desaparecido compañero de escenario Daniel Wirtz y también hubo sentidos y festejados homenajes a otras leyendas de nuestra música nacional como Miguel Abuelo ("Mariposas de madera"), Javier Martínez ("Necesito" versión rap con sus hijos), Lito Nebbia ("El rey lloró") , Tanguito ("Amor de Primavera") y Pappo Napolitano ("Adonde esta la Libertad"), este ultimo en compañía de Juanse (Ratones Paranoicos).

La noche se extendía envuelta en nostalgia y sensaciones disímiles había momentos de euforia manifiesta (esplendida versión de "Bajan" con Ceratti y "Despiértate nena", "Me gusta ese tajo" y "Post-crucifixión" con Pescado) mezclados con climas más intimistas ("Alma de diamante", "No te busques ya en el umbral", "Ella también" y "Maribel") producto de una prosa superlativa que perforó la línea del tiempo ya que pudo verse entre un público extasiado a tres generaciones distintas de argentinos.

Estaban los que peinan canas cargando en sus rostros las cicatrices del tiempo que abrazaban a sus hijos jóvenes y adolescentes que a pesar de la máquina de picar cerebros demostraron que no pudieron alienarlos y estaban los trentañeros, a mitad de una y otra orilla del río pero igual de seducidos por un arte que no admite reparos.

Hubo tiempo para la entrada de Ricardo Mollo, agradecido por la noche vivida, y una mención a León Gieco quién no pudo estar presente ya que se encuentra en Cuba presentando su película "Mundo Alas".Con el lider de Divididos y la Banda formada por los padres y estudiantes del colegio Ecos toco el tema compuesto con Leon "8 de octubre" para recordar la tragedia del accidente en la ruta y que la lucha por mejores leyes para evitar accidentes no quede en vano.

La luna seguía brillando impertérrita cubierta de unas nubes soñolientas que se resistían a retirarse como las personas que, henchidas de placer, se fueron pensando que un mundo mejor puede ser posible y más si es de la mano de la poesía de Luis Alberto Spinetta.

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