“Cuando supe que el estreno era el 5 de marzo de repente algo me resonó de la fecha y ahí recordé que es el aniversario de la partida de Alberto Olmedo. Me pareció muy significativo y a la vez hermoso, sobre todo porque estoy volviendo a hacer humor desde aquel entonces”, dice Silvia Pérez, que junto a Gabriela Groppa estrenan mañana “Persiana Americana” en Microteatro.
La obra escrita por Carolina Liponetzky cuenta la historia de dos vecinas, Perla y Caron, que espían a su vecina de enfrente mientras discuten sobre sus vidas miserables e intentan llevar adelante un plan tan ridículo como peligroso. Con estética almodovariana y ochentosa, estas mujeres al borde un ataque de nervios llegarán al límite convirtiéndose en asesinas en potencia. Está dirigida por Carla Scatarelli y puede verse los martes y domingos a las 22.45, 23.15, 23.45 y 0.15. Conversamos con las actrices.
Periodista: ¿Qué les atrajo de sus personajes?
Silvia Pérez: Me divierte el delirio de esos pensamientos que rayan la locura y dan rienda suelta a ese delirio. Es arduo que no nos suceda en la vida porque somos seres civilizados, pero todos llegamos a pensar en esas cosas retorcidas. A veces lo ocultamos o quizá los revelamos cuando estamos en confianza con amigos, lo decimos en chiste y llevarlo al teatro me parece muy divertido.
Gabriela Groppa: Caron es un personaje entrañable. Admira mucho a Perla y la sigue como una guía, se quiere parecer a ella, y es inocente pero a la vez con la maldad de un chico. Se sube a todas las ideas de Perla, se ceba a la par y también es muy miedosa. Estos personajes están locos, me encanta esta historia y hacer humor. Lo que más se hace es pasarla bien en Microteatro.
P.: Silvia, ¿cómo es esta vuelta al humor justo el día de un aniversario de la muerte de Olmledo? ¿Por qué no volviste a hacer humor?
S.P.: Quizá desde aquel entonces en que volví a trabajar después de un tiempo largo necesitaba demostrar que podía hacer drama y por eso quizá me metí en el teatro alternativo. Fue como un desafío y al día de hoy después de haber hecho muchas obras no hay nada más lindo que hacer humor. Hacer reír es mucho más difícil que hacer drama, y eso estaba dentro mío desde que Olmedo me enseñó todo lo que soy profesionalmente. Si bien estudié con muchos maestros como Carlos Gandolfo, que me ayudó a volver, el hecho de estar presente y hacer humor con verdad es algo hermoso.
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P.: ¿Qué diferencia hay entre hacer teatro y Microteatro?
S.P.: Aunque dure 15 minutos es muy similar el tratamiento. Estoy ensayando algo que tiene inicio, desarrollo y desenlace. Si bien es más corto lo vivo de esa manera, estoy ensayando teatro. El desafío radica en que voy a tener a la gente bien cerca en un lugar muy pequeño y eso será una experiencia enriquecedora que se asemeja un poco a las clases de teatro. También a lo que le pasa al actor con la mirada del público que quizá en un teatro grande uno no tiene.
G.G.: Hacer Microteatro es como hacer un mes de teatro pero en una noche porque son cuatro funciones. Es maravilloso, dinámico, divertido, a los actores nos genera vértigo esto de la función atrás de otra porque da la posibilidad de acomodar, probar cosas nuevas, ajustar, es tener otra chance cada vez, es muy inmediato, sin tener que esperar al día siguiente. Es un espacio muy divertido, todos los actores deberían probarlo porque el entrenamiento es super fuerte, de atención, de juego, de oportunidades de crear. Al haber diferentes obras hace que haya mucho trabajo.
P.: ¿Cómo es el público de Microteatro?
S.P.: Va gente de todos lados, no sólo del ámbito teatral sino personas que nunca fueron al teatro. La dinámica de que haya un bar que te recibe y la gente pueda subir con su trago a la sala abre a un público que es diferente y tiene ganas de divertirse. Vienen muchos turistas también donde también se conoce gente.
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