En un artículo anterior comentábamos que la coleccion de pintura española de nuestro Museo de Bellas Artes era excepcional y que, incluso en Madrid, no podía verse algo igual por el momento.
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En Madrid, justamente, desde la semana pasada y hasta febrero de 2008 se podrán disfrutar las nuevas salas del Museo del Prado, que diseñó el famoso arquitecto Rafael Moneo (y que costaron cerca de 270 millones de dólares).
En el nuevo Prado han resucitado obras que se encontraban guardadas desde hace más de una década; desde el delicado Mariano Fortuny de tan solo 12x20cm., hasta obras de quince metros de largo que estaban enrolladas (como nuestros Quirós en Bellas Artes).
La recorrida comienza con el Goya, «Retrato de la Marquesa de Santa Cruz» que nos recuerda a las Majas del artista y que fuera comprada hace diez años, en u$s 8 millones en controvertida operación del gobierno socialista, que así estaba recuperando un cuadro que había salido en forma ilegal de la Península. La obra quiso ser regalada por Franco a Hitler porque en la mandolina está la cruz esvástica.
Se presentan obras que no se han visto desde 1971 como «El entierro de San Sebastián» de Alejandro Ferrant, y la colección que estaba en el neoclásico edificio llamado el Casón del Buen Retiro, donde estuvo durante años el «Guernica», pero que estaba cerrado desde hace una década.
También se presentan un conjunto de obras de la prolífica familia Madrazo: José, Federico y Raimundo, retratistas de gran calidad que siguieron las huellas de Esquivel y de Ingres y que fueron el modelo que tomo Prilidiano Pueyrredon para realizar su retrato de Manuelita de Rosas y varios otros retratos.
De Joaquín Sorolla y Bastida se expone el retrato de María Guerrero en el personaje de «La dama boba» (al realizarla, el artista valenciano le aseguró a la retratada que con esa obra ella ingresaría al Prado).
El Prado fue fundado en 1819; su amplia y fabulosa colección proviene de las casas reales que fueron importantes coleccionistas y mecenas (¡pensar que del centenar de obras de Velázquez, sesenta y cinco pertenecen al Prado!).
No dudamos de que las nuevas autoridades de Cultura y del Museo Nacional de Bellas Artes están trabajando en realizar una sala de mil metros cuadrados, que tendrá un costo cercano a los dos millones de dólares, para acoger la maravillosa colección que tenemos orgullosamente en nuestro país y que puede verse hasta el 11 de noviembre en Avenida del Libertador y Pueyrredón de Buenos Aires.
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