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18 de julio 2006 - 00:00

Optimo Onegin en el Avenida

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«Yevgeny Onyegin». Opera de Tchaikovsky. Dir. Mus.: C. Vieu. Régie: R. Cosentino. Coreg.: V. Iasparra. (Teatro Avenida). Próximas funciones: 20 y 22/7.

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"Yevgeny Onyegin" («Eugenio Onegin», como llanamente se la denominó siempre) es la tercera producción de esta temporada de Buenos Aires Lírica y la primera cantada en ruso de la asociación. En el país hubo algunas buenas versiones de esta ópera de Tchaikovsky sobre Pushkin, aunque se olvida frecuentemente un maravilloso ballet de John Cranko.

La actual puesta es valiosa y tiene un fino tratamiento sinfónico.

Carlos Vieu logró transmitir con su grupo de instrumentistas la amplitud melódica y la poesía que surgen del texto y de la música. Comunicatividad y equilibrio con el escenario, la labor del director vuelve a transformarse, como en otros títulos a su cargo, en uno de los pilares básicos de esta producción.

Si Vieu logró resultados óptimos en la orquesta, tuvo su complementación en la puesta en escena de Rita Cosentino, que supo seguir con pulcritud las alternativas de la existencia de Tatiana, hilo conductor de toda la acción, que se convierte de una joven campesina inexperimentada y enamorada en una madura mujer de la aristocracia rusa.

El entorno social, por momentos teñido de una atmósfera chejoviana y en otros de suntuoso clima palaciego, contó con una regista que concilió limitaciones de escenario y de producción con un desplazamiento eficaz de las masas en el escenario, siempre plásticamente válido (excelentes luces de Efrón y bellos escenografías y vestuarios de Oria Puppo). El coro cantó muy bien y también mostró su habilidad en el baile y los movimientos en las secuencias épicas. Viviana Iasparra compuso sencillas coreografías que enriquecieron la régie. Hubo momentos sobresalientes en el canto de los protagonistas. La soprano Daniela Tabernig, el tenor Enrique Folger y el barítono Armando Noguera cumplieron con los exigentes personajes, en especial en la escena de la carta de Tatiana, el aria de Lensky antes del duelo y la escena final de Onegin. Expansión vocal y expresividad mostró Ariel Cazes en su difícil aria. Cipriani Zec, Sardi, Cullerés, Cassinelli y Schwarz realizaron labores apreciables.

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