«La mujer de mis pesadillas» permite pasar un rato divertido, pese al limitado carisma
de Ben Stiller y a que no siempre es acertada la mezcla de comedia romántica con los
habituales chistes gruesos de los Farrelly.
«La mujer de mis pesadillas» (The Heartbreak kid , EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: Peter y Bobby Farrelly. Int.: B. Stiller, M. Monaghan, M. Akerman, J. Stiller, C. Mencia, R. Corddry.
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Reelaborada al estilo «Loco por Mary» por los hermanos Farrelly, esta remake de un film de Neil Simon de comienzos de los 70 no siempre da en el tono adecuado al mezclar comedia romántica con humor negro y cierta dosis de chistes escatológicos. Sin embargo, la historia sigue siendo graciosa y con todos los elementos para hacer pasar un rato divertido.
Ben Stiller interpreta a un soltero que a los 40 sigue sin apuro por sentar cabeza. Luego de ir como invitado a la boda de su ex novia, se deja llevar por la depresión, y el encuentro con una rubia que acaba de ser asaltada, lo lleva a acelerar un noviazgo hacia el matrimonio. Ya camino al paraíso mexicano donde tendrá lugar la luna de miel, la mujer perfecta empieza a convertirse en la chica de las pesadillas del título, y una vez en la suite nupcial, el protagonista huye desesperado hasta caer en brazos de otra mujer, que sí parece ser el amor de su vida.
El asunto de levantarse chicas durante la propia luna de miel es lo bastante picante como para que los hermanos Farrelly puedan mezclar sus chistes de grueso calibre en medio de una comedia romántica. Por momentos lo hacen bien, en otros, los gags no son tan eficaces, y todo el tiempo se repara en que la rubia Malin Akerman no es Cameron Diaz. De hecho, una de las fallas más notables de la película es un elenco donde todo queda supeditado al limitado carisma de Ben Stiller, sin muchos aportes desde el cast secundario.
Hay un raro momento donde los Farrelly se burlan de los problemas fronterizos entre Estados Unidos y México, que si bien no tiene mucho que ver con todo lo demás, justifica por sí solo la visión de una comedia despareja pero divertida.
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