La palabra «museo», viene del griego Mouseion, y a través del latín museum. Quiere decir «Templo de las Musas». Presididas por Apolo, el dios de la belleza, la claridad, las artes y la adivinación, las nueve Musas habitaban en el Monte Parnaso. Aunque no estaba allí el Mouseion, sino en la ciudad de Atenas. En el sentido que nos interesa, el término será utilizado para designar una especie de centro cultural levantado en la ciudad de Alejandría, en el siglo III antes de Cristo, por Tolomeo II, uno de los reyes helenísticos de Egipto.
Esa suerte de Universidad constaba de una biblioteca (la famosa Biblioteca de Alejandría, con sus 800.000 manuscritos y sus numerosas obras de arte, destruida en el siglo VII después de Cristo), un observatorio, salas de estudio, un anfiteatro, un jardín botánico y otro zoológico, y algunos laboratorios. En suma, un templo, pero del saber y el crear, donde las musas eran de carne y hueso: filósofos y escritores.
En la Acrópolis de Atenas, antigua fortaleza convertida en santuario bajo el gobierno de Pericles (siglo V a. C.), donde se alzaba, entre otros templos, el Partenón -cuyas ruinas subsisten-, había un edificio dedicado a albergar una importante colección de pinturas de temas históricos y mitológicos, además de estandartes y trofeos: era la Pinacoteca (en griego: depósito de cuadros pintados).
En cuanto a la palabra «tesoro», designaba las abundantes colecciones de exvotos (ofrendas a los dioses) contenidas en templos y edificios especiales en la Grecia antigua. Los tesoros consistían en objetos de oro, plata y otros metales, así como pinturas y esculturas de grandes artistas. Las colecciones, minuciosamente inventariadas, podían ser visitadas.
En Olimpia, la ciudad consagrada a Zeus, dios supremo de los griegos, donde se realizaban los Juegos Olímpicos de la Antigüedad (desde 776 a.C. hasta 394 d. C.), había doce tesoros. Con la pinacoteca y el tesoro se genera la base del futuro museo: esa base es el coleccionismo, un hábito anterior a la reunión de pinturas habilitada en la Acrópolis de Atenas, y a la de objetos y obras guardadas en templos y edificios votivos (destinados a recibir ofrendas) de Grecia.
Esto significa que hubo museos mucho antes de que los llamáramos así. Suele mencionarse, como el más remoto, el de Susa, ciudad del reino de Elam (en el Sudoeste de lo que hoy es Irán), inaugurado en 1176 a. C. y donde se expuso el botín de guerra tomado a los babilonios.
Dejá tu comentario