23 de abril 2009 - 12:13
Quino firmó ejemplares a sus seguidores en Barcelona
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Joaquín Lavado
"Es un placer conocerlo", le decía una ecuatoriana que dijo haber empezado a leer con "Mafalda". Quino, imperturbable bajo el primer sol arrasador, sigue firmando, agradeciendo siempre los halagos.
Un responsable de la editorial Random House, su editora, le trae una cerveza que agradece "porque está haciendo un calor de locos", comenta Quino, a quien un grupo de adolescentes le pide dejarse fotografiar con ellas, mientras le firma los ejemplares adquiridos en la tienda de al lado.
"Soy de Venezuela y siempre lo he leído y me encanta. Muchas gracias, señor Quino", le dice una mujer que lleva un niño en brazos.
"Usted me enseñó a pensar leyendo y riendo. Algo muy difícil", le susurra Susana, una argentina de paso que no quiso perderse la oportunidad.
"Aquí le traigo un tributo: este libro lo escribí yo y lo dibujó mi amigo, José Cortés", dice Natalia Martínez, chilena, y le entrega un libro que consiste en un cartón doblado.
Titulado "Niño arsenio", el modesto libro "forma parte de un proyecto de los cartoneros argentinos", explica Natalia quien dice a Quino que se inspiró en una frase de Miguelito (uno de los personajes de Mafalda) para crear la historia.
Quino nació en Mendoza en 1932 y Mafalda en 1964 con su aire escéptico, su humor mordaz y representante de la clase media argentina de entonces que aprovechaba cuanta circunstancia se le presentaba para criticar con inteligencia y humor.
En una hora y media, Quino pudo haber firmado unos 300 ejemplares y por la tarde repetía la operación en una librería.
A juzgar por lo visto, el público seguidor de la rebelde criatura no tiene edad y sorprende la cantidad de adolescentes y jóvenes que se preocupaban por comprar algún ejemplar para hacérselo firmar al autor y fotografiarse con él.

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