La película cuenta la historia de un joven fotógrafo, Alex, comprometido con una mujer, Simone, y que un buen día (o noche, porque casi todo es nocturnal aquí) tiene un flechazo con otra, Aimée. Ambas están protagonizadas por la misma actriz ( Alex ama a Aimée, quien a su vez está casada con August, un escritor maduro que está escribiendo una novela que podría ser, o no, el argumento de la película que estamos viendo en pantalla.
El amor entre Alex y Aimée no es simple: tanto no lo es que cuando Alex regresa a su casa ésta ya no existe, y no sólo eso sino que sus amigos no lo reconocen, su novia Simone también dice no saber quién es, y por el momento apenas Aimée parece reconocerlo. Pero eso no durará mucho tampoco. ¿Alex es entonces sólo un personaje de August tratado con la arbitrariedad de un dios que lo sueña? ¿O Alex vive simultáneamente en dos realidades incompatibles y no comunicables?
No se moleste demasiado en desentrañar el enigma, no tiene salida. Pero, si le atraen estos pasatiempos, tendrá adicionales con la acariciadora música, la estupenda ambientación de la historia en los bares de la noche de Estocolmo, y un sentido del relato ciertamente atractivo.
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