6 de abril 2011 - 23:32

Roxette desplegó su catarata de hits en el Luna Park

Roxette volvió al país después de 16 años
Roxette volvió al país después de 16 años
Probablemente en la última visita de este dúo la mayor parte del público que el martes se dio cita en el Luna Park era adolescente. Por eso, las caras que llenaban el estadio rondaban ahora las tres o cuatro décadas y mostraban, en vez del clásico fanatismo juvenil, cierto dejo de nostalgia. En ese contexto, Roxette brindó su segundo y último concierto en Buenos Aires.

Desde su anterior visita en Argentina, en 1995, estos suecos se separaron, intentaron con carreras como solistas, ella se sobrepuso a un tumor cerebral y, finalmente, se volvieron a juntar.

Así, 16 años después Per Gessle y Marie Fredricksson revivieron junto a sus seguidores aquellos momentos de apogeo con un show que duró dos horas y que incluyó poco más de veinte canciones.

La catarata de hits se inició puntualmente a la hora pautada con "Dress for succes", seguida por las pegadizas y celebradas "Sleeping un my car" y "Big love".

"Es tan lindo estar en Argentina. Estuvimos esperando por esto mucho tiempo y estoy feliz de ver a tanta gente", dijo Marie ante un estadio repleto de gente a la que Per llamó "los mejores fans del mundo", para distinguir el fervor del público local y formar parte de la ya larga lista de artistas que utiliza esa muletilla.

Al momento de las baladas, los encendedores que se prendieron en aquel Ferro de su último show en el país fueron cambiados por un sinfín de celulares en alto. Entonces tuvieron lugar, entre otras, "Perfect day", "Fading like a flower", "Spendin my time" y "It must have been love" -esta última banda sonora de la película "Mujer bonita".

Las alabanzas al público continuaron con una versión en guitarra eléctrica de "Mi Buenos Aires querido", que sirvió de intro para el ya clásico del pop "Joyride". Además de este tema, "How do you do?", "Dangerous" y "The look" resultaron los más coreados y festejados por los asistentes.

A modo de presentación de su último trabajo -"Charm school"-, los suecos entonaron el corte de difusión, "She's got nothing on (but the radio)", pero tanto los anfitriones como los invitados sabían que la finalidad de la velada no era conocer nuevas creaciones sino recordar viejos éxitos.

Esta vez, el merchandising que casi dos décadas atrás adornaba el aspecto y la vestimenta de los jóvenes que pisaron aquella cancha del barrio de Caballito ya no estaba. Remeras con fotos y banderas de clubes de fans fueron reemplazadas por uniformes, ambos y mucha ropa de oficina. El tiempo pasó para Roxette y también para sus seguidores. Pero los hits, siguen estando.

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