Era, también, la segunda película de esta realizadora, y ya se sabe que la segunda suele ser, en muchos casos, un poco decepcionante respecto a la anterior. Ahora, tras algunas apariciones previas, hace un año en un ciclo de cine europeo, y hace dos semanas en otro específicamente gallego, se estrena la primera, que responde al atractivo titulo de La resolución final, por suerte, es bastante mejor. Las fuentes de inspiración parecen ser una oscura época del tardo-franquismo, y dos clásicos luminosos:
A partir de ahí, se suceden naturalmente fugas, seguimientos, tratamientos sui generis en un hermoso refugio campestre, gente sospechosa, carrera contra el tiempo, la médica que se pone a investigar diarios viejos en una biblioteca pública, música inquietante, y demás recursos del género, incluyendo, desgraciadamente, varias situaciones y explicaciones medio agarradas de los pelos, lo que de algún modo también forma parte del género. En todo caso, al final la mayor gratificación termina siendo para los anti-franquistas y/o antimilitaristas, y para las seguidoras de
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