24 de noviembre 2008 - 00:00

"Si el circo tradicional no se moderniza, muere"

MarianaSánchez,creadora juntocon PabloZarfati delespectáculo«Mamushka»,que va por sucuartatemporada encartel.
Mariana Sánchez, creadora junto con Pablo Zarfati del espectáculo «Mamushka», que va por su cuarta temporada en cartel.
En la era digital y de superproducciones, «Mamushka» es un espectáculo simple, confeccionado a base de imaginación, telas, luces y talento de artistas sobre trapecios, hamacas y cuerdas. Sintético, personal y hasta humorístico, se presenta en el Club de Trapecistas Estrella del Centenario ( Ferrari 252), un amplio espacio que reciclaron sus dueños, los mismos directores y creadores de la compañía y escuela de circo, Mariana Sánchez y Pablo Zarfati.

Claro que levantar un teatro escuela a pulmón trae sus complicaciones. Primero fue la aclimatación: «Cuando empezamos no podíamos hacer «Mamushka» ni en invierno ni en verano, porque no teníamos ni calefacción ni aire. Sólo este invierno pudimos continuar la temporada gracias a la instalación de los calefactores», cuenta a este diario Sánchez, que va por la cuarta temporada en cartel, actualmente los sábados y domingos a las 21.

Dialogamos con Sánchez sobre los contrastes entre el circo clásico y el moderno, la influencia de Internet sobre artistas que copian trucos, y otras complicaciones como los vericuetos para lograr la habilitación por parte del Gobierno de la Ciudad.

Periodista: ¿Cómo surgió el espectáculo?

Mariana Sánchez: Hace 18 años doy clases de circo, de técnica aérea, con cuerdas y telas, y combino el entrenamiento con yoga por la fuerza que da esa disciplina, pero también el cuidado que le da al cuerpo, lo que permite no lastimarse. También es básica el yoga en esto por la concentración y el trabajo de conciencia.

P.: ¿Se vale de sus alumnos para conformar la compañía?

M.S.: En el Club de Trapecistas, hace cuatro años, abrimos la escuela y tanto en la compañía como en los espectáculos aparecen todos alumnos míos. Claro que van cambiando porque no no dejamos de hacer funciones y está el que se va, el que vuelve, pero hay una base que es la misma aunque va mutando.

P.: Hace 18 años da clases, ¿desde los 20? ¿Dónde y con quién se formó usted?

M.S.: Aprendí en Brasil con un maestro canadiense, y despues en Europa y Chile.
Cuando comencé, en Argentina había muy poco y tuve que viajar para aprender porque lo único que podía aprenderse era circo criollo, que no me gustaba. No comparto ni su pedagogía ni me atrae tanto porque es un circo mas tradicional.

P.: ¿Cree que el circo tradicional está demodé?

M.S.: No digo demodé, que haya lugar para todo no está mal, pero hablo de su escencia, es como muy machista, con el maestro que te dice lo que hay que hacer, cuando estar listo para estrenar, es muy rigido, y yo vengo de la danza, de otros lenguajes. Me gustó siempre cambiar de aparatos, improvisar, mezclar y para ellos esto es medio raro. Con decirle que los hermanos Videla, históricos en la escuela de circo criollo, me conocen hace años y los invité a Mamushka pero nunca vinieron a verme. Tienen otra forma de pensar, otra estructura, mientras la corriente que yo elijo es la del nuevo circo, con nuevas técnicas, con música, con sporte audiovisual, con elementos de teatro negro, donde también puede recurrirse a una proyección, a actores.

P.: ¿Cómo arma sus espectáculos? Da la sensación de que hay mucho de prueba y error, de improvisación hasta la prueba definitiva.

M.S.: Sí, improviso mucho y me sorprende la diferencia de información que existe actualmente en relación a cuando yo empecé, hace 20 años. Por ejemplo, no había Internet y espectáculos en Youtube de los que uno podía copiarse. Esos trucos que se pueden copiar yo los traía de los viajes y los probaba en las clases con alumnos.

P.: Y ahora que existe Internet ¿espía y se inspira?

M.S.: La verdad no tengo tiempo de andar viendo en Youtube y tampoco domino mucho la computadora. No me parece que esté mal mirar pero creo lo más hermoso surge de lo que uno descubre, de lo que se te ocurre. Es probable que a otro se le ocurra lo mismo en otro lugar.

P.: ¿Por qué no participaron de festivales ni giras?

M.S.: Porque estamos con toda la energía puesta en la habilitacion de este espacio y no en postularnos para viajar. Pero es un proceso tan engorroso el de la ley, que es tan complicada y que cambia, así que queremos estar tranquilos en esa instancia y luego veremos. Ocurre que es un espacio bastante nuevo, este año instalamos la calefaccion, antes fue la instalación electrónica.. cuando llegamos esto era un galpón abandonado, lo compramos y estaba despojado, tenía goteras, cemento y de a poco lo convertimos en la escuela de circo y en teatro.

P.: Pero entonces, ¿está habilitado?

M.S.: Sí, llegamos a tener como todo correcto, terminamos la hablitación porque tenemos puertas amplias, mapas con salidas de emergencia, matafuegos y todo lo que pedían. Pero nos dijeron que nos sobran metros cuadrados por la zona, pues existe un máximo de metros cuadrados para este rubro. Un absurdo. Entonces descubrimos que lo podemos ampliar a instituto de enseñanza, para dar clases para 30 personas, y ahí nos piden un baño para discapacitados, no para el teatro sino para el instituto de enseñanza, pese a que se trata de una escuela de acrobacia. En fin.

P.: ¿Esperaban un público tan familiar como el que asiste?

M.S.: Hay de todo, no nos imaginábamos una gama tan amplia de público, con grandes, chicos, viene gente de menos plata, más guituda, ya todos les gusta, brindamos también funciones a beneficio para carenciados. Cuando lo pensé no sabía a quién estaba apuntado, me fui enterando sobre la marcha.

P.: ¿Y el otro espectáculo que estrenaron este año, «Bandada», de qué trata?

M.S.: Es más teatral, tiene más fragmentos con luz negra, se ven más los personajes, en cambio en «Mamushka» las siluetas son más anonimas, hay más personajes, uno no sabe quién es quién. «Bandada» tiene más un hilo conductor, con una payasa, pero también hay sombras, que es mi lenguaje.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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