En Hollywood nadie esperaba que Anthony Hopkins se llevara el Oscar al Mejor Actor. El final más esperado de la ceremonia, la más desastrosa en rating de la historia, era que el fallecido actor afroamericano Chadwick Boseman lo obtuviera póstumamente por “La madre del blues”, y que su viuda le agradeciera a la Academia. Era un golpe de efecto que nadie podía dejar pasar como cierre, y por eso, por primera vez en la historia, el anuncio de ese premio vino al final, como frutilla de la torta, después del de Mejor Película. Pero ocurrió lo inesperado: ganó Hopkins, que ni siquiera estaba en Los Angeles sino en Gales, ya que tampoco él creía ganar. Y no pudo salir al aire porque las transmisiones por Zoom habían sido prohibidas por el productor general de los Oscar, el cineasta Steven Soderbergh, para que no enfriaran la transmisión como en los Globos de Oro. La pesadilla total, el final mucho más frío.
Soderbergh habló de la fallida fiesta del Oscar
Todos esperaban el final emocional con el premio póstumo a Chadwick y por eso modificaron el orden de entrega. Pero ganó Anthony Hopkins.
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Soderbergh. El cineasta, productor de la ceremonia que fracasó.
Soderbergh habló por primera vez después del fiasco. Lo hizo con el diario “Los Angeles Times”, pero nunca admitió una derrota. “Hablamos de esto en enero. Creemos que los discursos de los actores tienden a ser más dramáticos que los de los productores”, dijo. “Y por eso pensamos que podría ser bueno cambiar el orden de los premios, sobre todo si la gente no sabía que eso iba a ocurrir. Así que eso siempre fue parte del plan”. Chadwick Boseman falleció de cáncer de colon en agosto, a los 43 años, y era el favorito para quedare con el Oscar póstumo por su papel en el film de Netflix “La madre del blues”. “No es que diéramos por hecho que ganaría, pero era factible que ocurriera”, dijo Soderbergh. “Habría sido un momento tan emotivamente demoledor que continuar después de eso habría sido simplemente imposible”.
La 93ª edición de los Oscar se celebró en medio de a pandemia mundial. Para un cineasta como Soderbergh, lo que estaba ocurriendo representaba una “oportunidad” para experimentar, consideró la prensa estadounidense. Además de modificar el orden clásico de los premios, también eliminó los clips que suelen aparecer junto a las películas nominadas, es decir, una de las cosas que también adora el público. Todo parecía conspirar para obtener el rating más bajo posible. “Hay que entender que esta edición fue vista por nosotros y por la Academia como una oportunidad para probar cosas diferentes. Y siempre supimos que habría cosas que funcionarían y otras que no, cosas que le gustarían a la gente y otras que no. De eso se trata”, agregó. “Así que el objetivo era hacer algo realmente diferente y dejar que la Academia analizara la respuesta y decidiera lo que haría en adelante”.
“Me gusta saber más sobre los nominados”, dijo Soderbergh. “Creo que eso pone a la industria del cine en una perspectiva distinta y deja claro al público que la mayoría de los que en ella trabajan no vienen de Los Ángeles y Nueva York, que no tienen contactos con las estrellas, y que no hay una división entre los actores y los técnicos, que todos trabajan juntos. Y que la experiencia de hacer una película no es algo privilegiado, como muchos creen”.




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