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11 de abril 2007 - 00:00

Sontag: énfasis sin mucho énfasis

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«Cuestión de énfasis» de Susan Sontag. Traducción Aurelio Major. Editorial Alfaguara. España, 2007. 389 págs.

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Además de sus ensayos, Susan Sontag, también escribió varias obras de ficción (su preferida era «El amante del volcán», de 1995), pero no descolló en el género. Gore Vidal lo anticipó, de alguna manera, en 1967, al criticar «Death Kit», su segunda novela. «Desafortunadamente, la inteligencia de la señora Sontag aún es más grande que su talento», dictaminó. En cambio, su obra ensayística ha resistido el paso del tiempo; desde el libro que la hizo famosa, «Contra la interpretación» (1966) --uno de los testimonios más elocuentes sobre la actividad artística y cultural de los '60- hasta sus trabajos de mayor aliento («Sobre la fotografía», «La enfermedad y sus metáforas», y «El dolor de los demás» particularmente).

Los ensayos reunidos en «Cuestión de énfasis» (2001) y ahora editados en castellano, presentan algunos desniveles, ya sea por el tono excesivamente académico que le imprimió su autora o, caso contrario, por el desgano con que analiza diversas disciplinas artísticas que antes la apasionaban.

La primera sección, «Lecturas», incluye el análisis crítico de varias obras de peso: «Ferdydurke» de Witold Gombrowicz, «Pedro Páramo» de Juan Rulfo y «Memorias póstumas de Blas Cubas» de Machado de Assís y otras menos conocidas, que la autora invita a conocer con entusiasmo, mientras señala: «No merece la pena leer un libro una vez, si no merece la pena leerlo varias veces».

Desilusiona un poco su carta abierta a Jorge Luis Borges (de 1986) autor al que Sontag veneraba más que a ninguno y a quien le dedica una serie de elogios bastante cholulos. La segunda parte, «Miradas», reúne algunos textos muy valiosos como «Un siglo de cine» (acerca de la muerte de la cinefilia), un artículo sobre la ópera wagneriana y una interesante referencia a los jardines con grutas. Otros, en cambio, parecen escritos por compromiso y celebran exposiciones de fotografía, espectáculos de danza, de marionetas japonesas, etcétera.

El libro cierra con una tercera sección, «Allí y aquí», en la que la autora pasa revista a su trayectoria, reflexiona sobre el oficio de escribir y se enorgullece de su formación europea-(Sontag murió en 2004 y sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse). También se justifica largamente sobre su «participación» en la guerra de Bosnia, cuando en julio de 1993, se instaló en Sarajevo durante dos meses para dirigir «Esperando a Godot» de Samuel Beckett en un pequeño teatro de la ciudad.

Patricia Espinosa

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