Luis Alberto Spinetta actuó en el Rosedal para una insospechada audiencia de 55.000 personas, aunque su repertorio y estilo no fueron exactamente masivos.
"Verano 06". Actuación de Spinetta (voz, guitarra). Con Claudio Cardone (teclados), Merina Nicotra (bajo) y Sergio Verdinelli (batería). (Rosedal de Palermo; 11 de febrero.)
Es cierto que hacía mucho tiempo que no tocaba al aire libre. De hecho, no participó en ninguno de los últimos festivales rockeros, y mucho menos con entrada gratuita para el público. Es cierto también que Luis Alberto Spinetta - o «Spinetta» a secas, como prefiere que lo llamen por estos tiempos- es un artista fundamental para la música argentina y que no ha perdido, a pesar de sus 56 años, el lugar de referente del rock de nuestro país.
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Pero difícilmente, alguien haya imaginado una convocatoria semejante para verlo y escucharlo en el Rosedal de Palermo, dentro del ciclo « Verano 06», con una multitud que los organizadores calcularon en 55.000 personas. Pero, misterio de los grandes artistas, a pesar de la enorme cantidad de público y del espacio abierto, el «Flaco» se las ingenió para hacer un concierto intimista, muy concentrado, profundo; como si estuviera en una pequeña sala de conciertos.
Acompañado por la banda con la que viene tocando últimamente, Spinetta armó su lista de temas de un modo parecido a lo que hizo en sus más recientes actuaciones en La Trastienda de Buenos Aires y en El Ojo de las Artes de Pinamar. Repasó su disco «Para los árboles» con «Vidamí». Tocó íntegramente su EP «Camalotus» -lo último editado, en 2004-, con «Buenos Aires alma de piedra», « Crisantemo», «Nelly no me mientas» y «Aguas». Hizo algunas de las canciones que formarán parte de su próximo disco, ya grabado y de inminente salida,, como «No habrá destino incierto» y «Qué hermosa estás».
Incluyó un tema de Fito Páez Las cosas tienen movimiento». Y volvió sobre muchos de sus clásicos, aunque en versiones renovadas, como «Era de Uranio», «Jardín de gente», «Astorosta, el idiota», «Durazno sangrando», « Kamikaze» y «Los libros de la buena memoria». Con esos temas, con un Spinetta inspirado como en sus mejores noches -tanto con la guitarra como con la voz-, con un muy buen trabajo de sus compañeros, y frente a una multitud que no se resignaba a que el concierto durara solamente 90 minutos, el músico revalidó sus títulos. Como si hiciera falta. Rita Cortese: el tango con humor, mucho mejor.
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