23 de febrero 2006 - 00:00

"Tapas"

Alberto deMendoza(notableactuación) yMaríaGaleana en laagridulcecomedia«Tapas»,rodada enBarcelona.
Alberto de Mendoza (notable actuación) y María Galeana en la agridulce comedia «Tapas», rodada en Barcelona.
«Tapas» (Esp.-Arg.Méx., 2005, habl. en español). Dir. y Guión: J. Corbacho y J. Cruz. Int.: M. Galiana, A. de Mendoza, E. Minguez, A. de Andrés, R. Ochandiano, D. Paso, P. Arcas, A. Moreno, C. Rosetto, E. Blanco, I. Adriá.

Dicen que cuando se quiere, se puede. Tal, precisamente, lo que ilustra esta película, suerte de comedia agridulce con un puñado de historias de amor, o de búsqueda de amor, en L'Hospitalet de Llobregat, una zona del conurbano barcelonés poblado hasta de argentinos, pero sobre todo de españoles de cualquier parte de la península.

Así es como se escuchan varios acentos, salvo el catalán, usado apenas para algún saludo. Así también, el cocinero de un tradicional bar de tapas resulta ser un chino. Y aparecen naturalmente, en sendos cameos, Cecilia Rosetto comprando en un supermercado (con un chiste muy preciso), y Eduardo Blanco dispuesto a conquistar algo que a esa altura quizá le cueste más trabajo que conseguir trabajo: el corazón de una mujer enamorada de otro.

Dos historias se llevan las palmas. Una, risueña, melancólica y emotiva, descubre, o destapa, el amor de dos octogenarios (Alberto de Mendoza, en una de las mejores actuaciones de su carrera, y María Galeana, la viejita de «Solas»). La otra, graciosa y bastante ejemplar, caricaturiza el desamor de un bolichero (Angel de Andrés, el pianista de «Las cosas del querer», que está gordísimo), que empieza a preocuparse recién cuando la mujer se va con la valija, quién sabe adónde, y lo deja solo atendiendo a los clientes.

¿Podrá el bolichero cerrar su negocio para ir en busca de su mujer? ¿Llegarán los viejos a hacer lo que piensan hacer al final de sus días? Y la divorciada del barrio, ¿podrá sujetarse frente al hijo adolescente de una clienta, que viene a arreglarle el electrodoméstico?

Y él, ¿cómo reaccionará? ¿Y cómo es que el chino se vino de tan lejos en busca de una chinita que hoy lo espera a la salida? Etcétera, pero no un largo etcétera, porque todo se resume en un tema, unas pocas cuadras, una forma clara y sencilla de contar las cosas, y una sonrisa tierna, que los autores del film comparten con el público.

En resumen: lindos personajes, buenas actuaciones, buen tono general, historias desparejas pero tocantes. Vale la pena. Como vale también la pena destacar que en esta coproducción nuestro país puso no sólo tres actores, sino particularmente un muy buen trabajo de Pablo Sala como músico y director de sonido. En efecto, esta vez el sonido no estuvo a cargo de españoles, como siempre ocurre cuando se trata de coproducciones, sino de argentinos trabajando en estudios argentinos (con lo que otra vez más parece ser cierto el dicho, cuando se quiere, se puede).

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