6 de abril 2011 - 08:33

The Flaming Lips, la psicodelia en estado puro

Wayne Coyne y su carisma.
Wayne Coyne y su carisma.
Por Agustín Sandoz.- The Flaming Lips aterrizó por primera vez en nuestra tierra y no defraudó. Los psico-delirantes de Oklahoma desplegaron a lo largo de casi dos horas un show donde no faltó nada: canciones, ruidos locos, muñecos, colores, papelitos y un sin fin de cotillón, que no hizo otra cosa que reafirmar que los comandados por el carismático Wayne Coyne son de otro mundo. Perfeccionistas, ingeniosos, enérgicos y algún calificativo más podría cuajar a estos cuatro músicos que abrieron una nueva edición del Quilmes Rock en el club GEBA.

Antes de comenzar y tras chequear todos los detalles de la escenografía, Coyne, precavido, advirtió sobre los efectos colaterales que puede tener su música en la psiquis de los presentes. "Si se sienten mal, no miren la pantalla", tradujo (con dificultades) una chica. Y no era para menos. Un inicio frenético inundó a Palermo: a la presentación a los integrantes Steven Drozd, Michael Ivins y Kliph Scurlock, se sumó una animación de una mujer en una postura onanista en la pantalla y al cantante dentro de una pelota globo caminando en medio de la gente. Al ritmo de "The Fear", con una manada de personajes disfrazados de un extravagante color naranja arriba del escenario, los Flaming daban así inicio a su particular performance.

Arengando a más no poder, el líder canoso de los inclasificables de Oklahoma desplegó temas como los afamados "She don´t use Jelly", "The Yeah Yeah Yeah Song" y "Feling yourself desintegrate". Todo en medio de un circo delirante de globos, nube de humo, serpentinas, baile y luces brindando imágenes de un flower power aggionado al nuevo milenio. La perla: unas manos gigantescas de Wayne apuntando con un láser a la bola de arriba del escenario hacían un juego impactante de psicodelia en estado puro.

Tras un breve impasse, los Lips volvieron y sacudieron "What is the light" y "Race for the Prize" del aclamado disco The Soft Bulletin (1999), señal que presagiaba que el final estaba cerca. Así fue y despegaron hacia otra parte del universo con un tema que suena tan bien para un velorio como un nacimiento, "Do You Realize"?. La noche culminaba con el publico buscando algún transporte para volver a sus casas a dormir aunque sus sentidos seguían despiertos. La lisergia de los Flaming Lips habían cumplido con creces.

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