Sin embargo los mejores gags están a cargo del dúo estelar, y algunos realmente hacen reír sin pausa; por ejemplo el de la cita con una chica «normal», en la que uno de los retontos no puede evitar manchar todas las paredes del baño con chocolate derretido (superando el chiste original escatológico, que fue uno de los momentos más graciosos del primer film).
Una extraña fantasía sexual compartida por ambos adolescentes es un raro momento de surrealismo erótico del cine moderno, y del mismo modo, varias secuencias con acción vertiginosa y humor, también surrealista, ayudan a emparejar el resultado, que no deja de incluir algunos chistes más tontos de lo necesario, o simplemente medianos.
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