11 de noviembre 2008 - 00:00

Trastienda marplatense

FAVORITAS   

  • Igual que en San Sebastián, la muy suave «Still Walking» (título original, «Aruitemo, aruitemo»), de Kore-eda, entró pisando fuerte. Ya la consideran como lo mejor visto hasta ahora en la competencia internacional. Cuerpos atrás la siguen «Medicine for Melancholy», la búlgara «Zift», y la sueca « Involuntarios», una serie de situaciones sobre la responsabilidad, que ganaría más puntos si tuviera encuadres menos antojadizos.

  • HUYENDO DE LA SALA

  • El catalán Albert Serra, con su nuevo film «El cant dels ocels», repitió su récord de «Honor de cavalleria»: es el director que mayor deserción de público consigue en las salas. Y el que más delegación trajo: dos de los actores que hacen de Reyes Magos y dos de las jefas de producción (aunque en la película los Reyes Magos crucen el desierto a pie, porque ni en un camello gastaron plata).

  • RECUPERACION   

  • Al ver «Tallos amargos», desde EE.UU. distinguieron a Ricardo Younis como uno de los mejores directores de fotografía del mundo. Casualmente, sus trabajos para «Marta Ferrari», «El jefe», y «Un guapo del 900» están en las retrospectivas del festival, y más aún, también está el propio Younis, que meses atrás volvió a vivir en Mar del Plata, tras algún tiempo ganando petrodólares en Venezuela. Un gusto, reencontrarlo junto a Duilio Marzio y Pablo Moret en el homenaje al cincuentenario de «El jefe» (y una lástima, la poca luz de la sala donde se hizo el homenaje).

    DOCUMENTALES VALIOSOS

  • Superando lo previsto, «Imagen final», de Andrés Habegger, rebalsó de público en la primera función. Su tema es interesante, la localización y el encuentro con el asesino del fotógrafo Leonardo Henrichsen (aquel «hombre que filmó su propia muerte» en el Chile de 1973), pero aún así, no se esperaba tanta gente. Apenas algo menos tuvo «Regreso a Fortín Olmos», de los veteranos Patricio Coll y Jorge Goldenberg, tocante revisión crítica de los sueños de juventud y las expectativas de cambio de su propia generación.

    BIOGRAFIAS   

  • Abundan este año. Ya se vieron, entre otras, «Antonioni su Antonioni», «Alicia y John», polémico, sobre John William Cooke, miembro de la Resistencia Peronista, «Valentino: the Last Emperor», sobre el modisto, «Un retrato de Diego», hecho a cuatro manos por Diego López Rivera, nieto del pintor, y Gabriel Figueroa Flores, hijo del fotógrafo, los recuperados «Melville. Retrato en 9 poses» (lo pasaba el viejo Canal Bravo) y «Borges», de Ángel Bellaba, con guión del entonces incipiente Adolfo Aristarain.

    SABATO

  • Pero lo más fuerte, donde el público «se lloró todo», resultó «Ernesto Sabato, mi padre», un álbum de recuerdos y confesiones que Mario Sabato hizo con cariñosa, íntima, y desgarradora entrega, y la audiencia, también numerosa, recibió con sonrisas, gemidos, y aplausos. Más que una estricta biografía (aunque presente los datos y lugares correspondientes a la vida del escritor, que hoy, con 97 años, luego de una intensa obra, solo quiere que lo recuerden «como un vecino un poco cascarrabias pero buen tipo») es una conversación muy dolida y sincera del hijo con los espectadores. Tanto, que a la salida casi todo el mundo se iba diciendo «gracias, saludos a su padre», o « gracias, un abrazo a su padre». Algo así, entre nosotros, no se había visto nunca.

    MASOQUISTA   

  • «Honestamente, ¡me siento tan feliz cuando estoy sufriendo en una película! Podría interpretar personajes más livianos, pero, por alguna razón, los momentos más dolorosos que hice en 'Un dulce porvenir' y 'Mi vida sin mí' fueron los más felices de mi vida» (actriz Sarah Polley, también directora de «Lejos de ella»).
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