13 de diciembre 2007 - 00:00

¿Un aria para dos voces diferentes?

Mientras la anunciada autarquía del Colón podría demorarse un tiempo, su nuevo elenco (el designado y el que tendría influencias), en frentes y posiciones diversas, es un revival parcial del staff de los años delarruístas: en el ala más conservadora, Horacio Sanguinetti (fue Secretario de Educación durante la intendencia de De la Rúa), y en la otra (a través del aval político y la recategorización de Salvatore Caputo), el subsecretario de Gestión Cultural del gobierno de la ciudad, Pablo Batalla, economista radical que fue director de presupuesto en los años de Adalberto Rodríguez Giavarini como Secretario de Hacienda, antes de llegar al Colón.

Batalla debió enfrentar sinsabores y enfrentamientos con la comisión Intercuerpos (personal del Colón) hacia 2001, cuando el entonces Secretario de Cultura Jorge Telerman había piloteado un plan, rápidamente desechado, para convertir al Colón en una Sociedad del Estado. En los años sucesivos, en coincidencia con los momentos más críticos de huelgas y protestas en el Colón, se enfrentó al entonces Director Artístico Gabriel Senanes, En el momento más álgido, cuando entre ambos se cruzaban denuncias de toda naturaleza, Gustavo López (que había sucedido a Telerman en Cultura) pidió la renuncia de todos y trajo a quien parecía el «salvador» del Colón, Tito Capobianco, una frustración más.

Ayer, Sanguinetti también confirmó el resto del elenco anticipado ya por este diario: Martín Boschet, publicista y el hombre más PRO de la gestión, será director ejecutivo; Carlos Vieu sustituye a Lano en la Orquesta Estable, Guido de Benedetti en la Dirección de Danza (ya no más «Ballet Estable») y Eudardo Ihidoype al frente de la Filarmónica.

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