8 de octubre 2008 - 00:00

"Una chihuahua de Beverly Hills"

PiperPerabo,Jamie LeeCurtis y laperra Chloéen «Unachihuahuade BeverlyHills».
Piper Perabo, Jamie Lee Curtis y la perra Chloé en «Una chihuahua de Beverly Hills».
«Una chihuahua de Beverly Hills» («Beverly Hills Chihuahua», EE.UU., 2008; dobl. al español). Dir.: Raja Gosnell. Int.: J. Lee Curtis, P. Perabo, M. Cardona y otros.

Es probable que muchos de los chistes verbales de «Una chihuahua de Beverly Hills» se hayan perdido en el forzoso doblaje al español de este film para chicos, en el que hablan por demás perros y humanos (en ese orden). Así, la única humorada sobreviviente ocurre más o menos a la media hora de proyección, cuando la atolondrada Rachel (Piper Perabo) debe fingir en su celular, ante el desconcierto de quienes la oyen, los ladridos de la chihuahua de su adinerada tía ( Jamie Lee Curtis), que extravió en México. Sí, es el único chiste.

El sello Disney, que en el pasado produjo películas de acción real, con animales en su trama, que todavía hoy conservarían gracia e ingenio (como «Un gato del FBI», «Sammy, la foca loca» o, en la misma línea canina, «Operación salchicha», todas ellas abundantes en gags) se vale ahora de recursos impensados entonces, como la animación digital para darle mayor realismo a los perros parlantes e, inclusive, crear otros animales enteramente por computadora (en este caso, una iguana y una rata, que protagonizan una escena bastante repugnante cuando la primera finge devorar a la otra), aunque la chispa haya quedado de lado. Quizá los libretistas de «Una chihuahua de Beverly Hills» hayan intentado echar una mirada irónica sobre dos mundos contrastantes: el de la ultrasofisticada tilinguería de las damas de Beverly Hills, cuyas mascotas concurren a peluqueros exclusivos, usan Chanel 5 y collares de diamantes, y el México profundo, repleto de bandoleros, secuestradores y gente fea y pobre, que además habla en español. Pero esa presunta ironía, tal vez como los chistes verbales. también se pierde.

Lo que queda, en fin, es un pasatiempo para chicos y una prueba de paciencia para padres.
Básicamente, las aventuras de la chihuahua Chloé ocurren en esa tierra oscura y despiadada, cuando Rachel, a quien su tía había confiado su cuidado, la pierde. El film se toma una hora y media para dar cuenta de su salvación y regreso al paraíso de Rodeo Drive, operación en la que intervienen varias almas caritativas, incluyendo la de un perro de policía que podría tener su recompensa: la chihuahua le promete una green card para que pueda entrar legalmente a los EE.UU. y allí trabajar en seguridad.

Hay una curiosidad, sí, que contieneel film en su versión original, y es que Plácido Domingo dobla una de las voces de los perros protagonistas, lo que obviamente aquí no se puede apreciar. El detalle, sin embargo, no tiene mayor importancia: a los chicos nada les significa, y los grandes preferirán, seguramente, escucharlo cantar Verdi que andar ladrando.

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