Aunque en Argentina está casi todo por hacer, el nacimiento, apogeo y decadencia de una determinada tecnología se da cada vez con mayor velocidad. En una columna anterior, reprodujimos las palabras de Bill Gates respecto del futuro del DVD o, para ser más precisos, de su total falta de futuro en comparación con las facilidades que da la interacción entre banda ancha y computadora personal.
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Como para avalar esa sentencia casi apocalítica, Apple ha informado que al 31 de octubre y en sólo 19 días su tienda virtual iTunes Store ha vendido más de un millón de videos, entre los que hay musicales, cortos producidos por Pixar y episodios de series de TV. El costo de cada video es de unos dos dólares en Estados Unidos y de casi 2 libras en el Reino Unido, y pueden reproducirse en cualquier PC, Mac o en el nuevo video iPod que la misma Apple ha lanzado al mercado recientemente.
Lo cierto es que en 2005 se registraron, en Estados Unidos y Europa, importantes mermas en la adquisición de reproductores de DVD.
Aunque nadie lo diga claramente, la cantidad de alternativas al formato y a la manera de acceder a materiales en video redunda en los beneficios proyectados por la industria. Tampoco es menor que estemos hablando de mermas en mercados altamente desarrollados, que no es el caso de nuestro país. En el sudeste asiático, una región que por su desarrollo en este campo puede compararse con Argentina, se han dado a conocer las cifras de crecimiento del medio, indicando que sólo en Vietnam se han vendido 26 millones de reproductores de DVD en los primeros seis meses de este año. Y se espera que esos números se incrementen una vez que los aparatosincluyan la capacidad de reproducir VCD (video CD), el formato digital más difundido en todo el sudeste de Asia. En la vieja época del VHS, una vez que éste se transformó en el estándar del cine hogareño, los tiempos para desarrollar una industria rentable eran generosos y estaban amparados por la exclusividad del medio. En pleno siglo XXI, el DVD debe lidiar con una competencia cada vez más feroz y con usuarios cada vez más diestros, con lo que no hay espacio para dormirse en los laureles. Horacio Moreno
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