Y si no fuera, además, por el ingenio que tiene su historia, incluso en el uso de fragmentos de Emotivo, el encuentro del investigador y la anciana de famosos ojos verdes. Unos ojos que, con toda lógica, se mantendrán adecuadamente ocultos a nuestra vista. Emotivo también, el doble final. Y brillantes, y tiernamente tristes, como un valsecito que se va yendo, unas fotos que se decoloran, o un local que cierra.
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