El contexto económico y social actual presenta complicaciones para los argentinos y, en medio de un estricto cepo que impide el acceso al dólar, ahorrar es cada vez más difícil e invertir suena a privilegio de las altas esferas. No importa el monto, sostienen los especialistas en inversiones, si importa empezar cuanto antes y no dejar el dinero en un cajón, dado que así, pierde valor minuto a minuto.
Con una inflación local de tres dígitos, y una global que ha demostrado ser difícil de combatir, dejar los pocos pesos o dólares que uno pueda tener guardados en efectivo no resulta la mejor estrategia. Si bien, para las ciencias económicas, “ahorro e inversión a nivel macro son lo mismo”, a nivel personal, el ahorrar saldos, pero no invertirlos es una pérdida de oportunidades.
Hoy, existen muchas herramientas, desde billeteras virtuales que ofrecen cashback en criptomonedas por pagar a través de ellas, hasta rendimientos por tener pesos en una reconocida wallet y mantenerlos ahí. Otras, ofrecen la posibilidad de comprar instrumentos, como CEDEARS, o invertir en Fondos Comunes de Inversión (FCI) de una manera muy sencilla y desde montos muy bajos, por ejemplo, a partir de los $1.000. El tema no es la cantidad, es empezar cuanto antes para combatir la devaluación de ese capital.
¿Qué hacer con el dinero?
Cuando nos preguntamos si, al ahorrar sin invertir, estamos realmente ahorrando, la respuesta es sí, “pero con algunas diferencias”, sostiene Guido Mulero, CTO de IEB+. Y es que asegura que ahorrar implica apartar una porción de los ingresos y guardarla para el uso futuro, pagar deudas, vacaciones, un regalo, entre otras cosas. Es una práctica prudente que nos permite tener un colchón económico para emergencias o metas específicas.
Sin embargo, aclara Mulero, el dinero ahorrado y no invertido puede perder valor con el tiempo “debido a la inflación”. Es decir, esa cantidad de dinero atesorada podría no tener el mismo poder adquisitivo que tiene hoy en un futuro.
En igual sentido, Ignacio Zorzoli, director de Finanzas del Centro de Estudios Económicos Argentina XXI (CEEAXXI), apunta que la inversión dota de herramientas al individuo para “potenciar el dinero que se puede ahorrar y hacer que crezca, por un lado, pero, por otro, para cubrirse ante escenarios adversos como el actual”.
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Invertir es un paso clave para maximizar ahorros.
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En resumen, tal como resume Mulero, mientras que el ahorro proporciona seguridad y liquidez, “la inversión tiene como objetivo que nuestro patrimonio crezca y supere la erosión del valor del capital producto de la inflación”. Así, ahorrar es un buen punto de partida, pero la inversión representa una de las estrategias más eficaces para incrementar el patrimonio y aproximarse al estilo de vida que anhela el individuo.
Inversiones: ¿cómo empiezo?
Lo cierto es que tomar la decisión de dar el paso es complejo. ¿Cómo comenzar? Hay herramientas para todo tipo de inversores, por lo que, en caso de estar evaluando adónde dirigir esas inversiones, sería aconsejable explorar todas las opciones disponibles, el riesgo que se está dispuesto a correr y la capacidad adquisitiva para realizar esa inversión.
Zorzoli destaca que lo importante es perder el miedo al mercado de capitales, Dejar de verlo “como un lugar sombrío donde un grupo de especuladores se aprovecha de las personas” y empezar a interactuar con gente que pueda asesorar a las personas al respecto.
Y agrega: “Existe mucha información de carácter público que puede ayudar al potencial inversor a introducirse en este mundo”. Además, como bien destaca, todas las sociedades de bolsa tienen a disposición ejecutivos de inversiones, que pueden responder “cualquier duda o inquietud de la persona”. Lo recomendable es interactuar con este tipo de asesores lo más posible.
Cabe destacar que, adquirir la mentalidad del inversor es un proceso que lleva tiempo. Por eso, cuanto antes se comience, mucho mejor. Toda inversión conlleva un elemento de riesgo, pero dicha mentalidad puede hacer la diferencia entre lograr una seguridad financiera a largo plazo o ver pulverizar los ahorros, ya sea debajo del colchón o en una caja de ahorro en el banco.
Educación financiera: una herramienta para potenciar los ingresos
Así, tal como destaca Zorzoli, la educación financiera es una herramienta fundamental en el desarrollo personal y “debería ser algo deseable que toda la sociedad cuente con instrumentos de este tipo”.
Esto, según Zorzoli, no solo por los beneficios que reporta a nivel personal, sino también, por las potenciales mejoras que puede otorgar a una sociedad en su conjunto, que más gente invierta sus ahorros en el mercado de capitales, dotándolo de profundidad y desarrollo para que los flujos de dinero ayuden a financiar la economía real.
Por su parte, Mulero, recomienda usar la app de inversión, como la de IEB+, en las que los usuarios podrán dar sus primeros pasos en el mercado de capitales a través de “herramientas claves para que alcancen su autonomía económica y adquirir la capacidad de tomar decisiones informadas”.
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