Alphabet, la matriz de Google, volvió a acudir al mercado de deuda en busca de financiamiento para sostener el enorme ritmo de inversiones que demanda la carrera por la inteligencia artificial (IA).
Según la documentación regulatoria presentada por Alphabet, la oferta estará compuesta por hasta 10 tramos de bonos.
Según la documentación regulatoria presentada por Alphabet, la oferta estará compuesta por hasta 10 tramos de bonos.
Alphabet, la matriz de Google, volvió a acudir al mercado de deuda en busca de financiamiento para sostener el enorme ritmo de inversiones que demanda la carrera por la inteligencia artificial (IA).
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La compañía planea recaudar entre u$s20.000 millones y u$s25.000 millones mediante una nueva emisión de bonos en EEUU, apenas semanas después de que su agresivo plan de gasto para 2026 provocara una fuerte reacción negativa en Wall Street.
Según la documentación regulatoria presentada por la empresa, la oferta estará compuesta por hasta 10 tramos de bonos, con vencimientos que irían desde dos hasta 40 años, de acuerdo con personas familiarizadas con la operación.
La operación refleja un cambio de estrategia entre las grandes tecnológicas. Durante años, compañías como Alphabet financiaron sus inversiones principalmente con el efectivo acumulado en sus balances. Sin embargo, el creciente costo de desarrollar infraestructura para IA —especialmente centros de datos, chips y capacidad de cómputo— las llevó a recurrir cada vez más al mercado de capitales.
El fenómeno no es exclusivo de Google. Un análisis de Reuters sobre datos de LSEG muestra que Amazon, Alphabet, Meta y Oracle emitieron alrededor de u$s194.000 millones en bonos durante 2026 hasta el 7 de julio, un 79% más que los aproximadamente u$s108.000 millones colocados durante el mismo período de 2025.
El aumento del endeudamiento responde al fuerte crecimiento del gasto en IA. Las principales empresas tecnológicas destinarán más de u$s730.000 millones este año, principalmente para ampliar su infraestructura de inteligencia artificial. Esa expansión comenzó a ejercer presión sobre la generación de caja, incluso en compañías con balances históricamente sólidos.
En el caso de Alphabet, la preocupación de los inversores aumentó después de que la empresa reportara su primer flujo de caja libre negativo al presentar los resultados del segundo trimestre.
Además, elevó por segunda vez en el año su previsión de inversiones de capital (capex), alimentando las dudas sobre el tiempo que tardarán en materializarse los retornos de su apuesta por la IA y sobre los retrasos que enfrenta el desarrollo de algunos de sus modelos más avanzados.
La emisión de deuda llega pocos meses después de otra importante operación financiera. En junio, Alphabet anunció una colocación de acciones por u$s80.000 millones, que posteriormente amplió hasta casi u$s85.000 millones debido a la fuerte demanda de los inversores, incluida la participación de Berkshire Hathaway.
Además del mercado estadounidense, la empresa diversificó sus fuentes de financiamiento mediante emisiones en yenes japoneses, francos suizos y libras esterlinas, incluyendo este año un inusual bono con vencimiento a 100 años.