Los mercados globales enfrentan una combinación de riesgos monetarios, financieros y geopolíticos que vuelve a poner en alerta a los inversores de cara al último tramo del año. En ese contexto, Citi identificó cinco factores que podrían condicionar el comportamiento de los activos, aunque por el momento mantiene su posicionamiento favorable hacia el riesgo.
“Las preocupaciones no dejan de crecer. Y no sin razón. Estamos abiertos a algunos de estos riesgos, pero a continuación intentamos establecer cuáles consideramos más importantes que otros y qué cambiaría nuestra visión”, señalaron los estrategas del banco.
Los cinco principales focos identificados por Citi son una Reserva Federal estructuralmente restrictiva, el aumento de los rendimientos de los bonos globales, un eventual desarme del carry trade en Japón, un shock en los precios del petróleo y una interrupción del suministro de gas natural en Europa.
Pese a ese escenario, la entidad considera que en varios casos los mercados podrían estar otorgando una probabilidad excesiva a los escenarios más adversos.
La Fed y las tasas vuelven al centro de la escena
El primer riesgo está relacionado con la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) mantenga una política monetaria más restrictiva de lo previsto, especialmente después de los últimos datos de inflación de Estados Unidos.
El IPC núcleo, que excluye alimentos y energía, avanzó 0,3% mensual en agosto, frente al 0,2% esperado por el mercado. En ese contexto, una suba de tasas en la próxima decisión de la Fed está prácticamente descontada por los inversores.
Citi también analizó las posiciones de los integrantes de la autoridad monetaria estadounidense. Según el banco, Beth Hammack, Neel Kashkari, Lorie Logan y Kevin Warsh presentan un sesgo más favorable a subir las tasas, mientras que Michael Barr, Lisa Cook y Christopher Waller aparecen más condicionados por la evolución de la inflación.
“Será tarea de Warsh cultivar el consenso, por lo que aunque su sesgo pueda ser el de subir tipos, el resto del comité podría decantarse en otra dirección dependiendo del IPC”, sostuvo Citi.
Todas las miradas están concentradas en Warsh, este miércoles
Foto: White House
El mercado mira la suba de los rendimientos de los bonos
El segundo riesgo se concentra en el aumento de los rendimientos de los bonos a nivel global y la posibilidad de que tasas más altas terminen afectando la actividad económica.
Sin embargo, Citi relativizó ese escenario. Según sus estrategas, el incremento de los precios de la energía está presionando los rendimientos, pero el movimiento se encuentra principalmente concentrado en el tramo corto de las curvas.
“El aumento de los precios de la energía está impulsando al alza los rendimientos de los bonos, pero todo está liderado por el tramo corto”, explicaron.Para el banco, esto indicaría que el mercado está reflejando principalmente el impacto inflacionario de la energía y no necesariamente un aumento de las primas de plazo asociado a los riesgos fiscales.
“No nos parece evidente que esto sea suficiente para descarrilar el crecimiento”, agregaron.
Japón y el riesgo de un desarme del carry trade
Otro de los puntos de atención está en Japón, ante la posibilidad de un desarme del carry trade y sus potenciales consecuencias sobre los mercados internacionales.
Citi señaló que la prima de plazo del yen viene comprimiéndose desde julio y consideró que la intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón en el mercado cambiario podría marcar el final efectivo del denominado “régimen de reflación japonés”.
El banco ya redujo parte de su exposición antes de la reunión del Banco de Japón prevista para el 18 de septiembre, al tomar ganancias en algunas de sus posiciones vinculadas con tasas, el Nikkei y el cruce entre el dólar y el yen.
La decisión que adopte la autoridad monetaria japonesa será, junto con la reunión de la Fed, uno de los principales eventos que seguirá el mercado durante los próximos días.
Petróleo: Citi relativiza el riesgo de una crisis como la de los años 70
El cuarto foco está en el petróleo, en medio de los temores de que las tensiones geopolíticas puedan generar un shock energético comparable con las grandes crisis de las décadas de 1970 y 1980.
Citi considera que ese escenario todavía está lejos. Según sus estimaciones, con un ritmo de reducción de inventarios cercano a 3 millones de barriles diarios, las reservas de petróleo de los países de la OCDE no alcanzarían los niveles críticos de alrededor de 70 días de cobertura de demanda hasta finales de 2027.
Si también se consideran las reservas de países que no integran la OCDE —con excepción de China—, ese umbral recién se alcanzaría hacia mediados de 2028.
El escenario base del banco contempla una reapertura gradual del Estrecho de Ormuz durante el cuarto trimestre de 2026, que podría llevar al Brent hacia los u$s60 por barril en 2027.
El panorama cambiaría significativamente si las interrupciones se prolongaran. En ese escenario, Citi considera que el crudo podría escalar hacia los u$s110 por barril.
Gas europeo: el mercado podría estar descontando un escenario demasiado negativo
El quinto riesgo identificado por Citi está relacionado con una posible interrupción del suministro de gas natural en Europa. También en este caso, el banco considera que el mercado podría estar sobredimensionando el riesgo. Su equipo de commodities estima un precio de invierno ponderado por probabilidad para el TTF europeo cercano a los 61 euros por MWh, por debajo de los aproximadamente 81 euros por MWh que descontaba el mercado al momento de elaborar el informe.
“Creemos que el mercado está otorgando demasiado peso a los resultados energéticos adversos, mientras que la probabilidad de un repunte sostenido de la volatilidad de las materias primas sigue siendo menor de lo que implican los precios actuales”, aportó el Citi.
Si los precios convergen hacia el escenario base de la entidad, las utilities europeas y los importadores de GNL se encontrarían entre los principales beneficiados.
El sexto riesgo que aparece en el radar: la inteligencia artificial
Más allá de los cinco factores centrales, Citi también identificó un riesgo adicional relacionado con la regulación de la inteligencia artificial.
En particular, la entidad advirtió sobre una eventual prohibición gubernamental de determinados modelos considerados demasiado peligrosos. Una medida de esas características podría provocar una pausa significativa en el entrenamiento de sistemas y generar un exceso repentino de capacidad instalada.
“El mayor riesgo de la IA podría provenir de la prohibición de modelos”, señalaron los estrategas, que consideran que un escenario de ese tipo podría resultar más significativo para el sector que la competencia china o nuevos saltos de eficiencia similares a DeepSeek.
Al mismo tiempo, Citi no espera que se repita un “momento DeepSeek” en los mercados. Para el banco, el impacto inicial provocado por los avances en eficiencia algorítmica de bajo costo ya fue absorbido y los inversores están comenzando a exigir que los avances tecnológicos se traduzcan en resultados concretos sobre las ganancias de las compañías.