Este miércoles el Banco Central (BCRA) elevó por tercera vez en el año la tasa de interés de referencia, con el objetivo de contribuir a reducir la inflación. Mientras tanto, la autoridad monetaria viene acelerando el "crawling peg" del tipo de cambio oficial, aunque el dólar todavía sigue corriendo detrás de los precios y las tasas.
En marzo la inflación se disparó al 6,7%, la cifra mensual más alta desde abril de 2020. Por ende, en términos interanuales los precios treparon 55,1%, récord desde 2019.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, el sector privado esperaba una inflación de 59,2% para todo 2022. Sin embargo, a partir del salto de marzo es esperable que las próximas proyecciones ya ubiquen el número por encima del 60%.
En este contexto, el Central subió en 250 puntos básicos la tasa de política monetaria, que rige para las Leliqs que se le ofrecen a los bancos.
De este modo, la nueva tasa nominal anual (TNA) es de 47%, equivalente a un 58,7% de tasa anual efectiva (TEA). Paralelamente, la TNA mínima de los plazos fijos minoristas trepó al 46%, lo que equivale a una TEA del 57,1%.
La entidad que conduce Miguel Ángel Pesce sostuvo que el salto inflacionario tiene que ver más con un shock de oferta negativo que con un shock de demanda, generado principalmente por los efectos de la guerra en Ucrania sobre los precios a nivel internacional.
En ese sentido, explicó que el objetivo de la suba de tasas "no es moderar la presión de demanda, sino cortar los efectos de segunda ronda del incremento inicial de precios, preservar la estabilidad monetaria y cambiaria y proteger el ahorro en pesos de las y los argentinos, evitando incentivos que aceleren la dolarización". "La suba de tasas es condición necesaria pero, por sí sola, no suficiente para reducir la inflación", profundizó.
Paralelamente, el BCRA viene acelerando cada vez más el ritmo de avance de la cotización del dólar mayorista. En marzo la divisa subió 3,3% y en abril, con menos de la mitad del mes recorrido, la divisa ya avanzó 1,8%. Por su parte, el rendimiento mensual del plazo fijo, que hace un mes era de 3,6%, ahora es de 3,8%.
Las entidades financieras y consultoras que participaron del REM de marzo estimaron un alza del tipo de cambio del 51,1% para todo 2022, un valor que se ubicaría detrás tanto de la inflación como de los rendimientos en pesos. No obstante, con el mayor ajuste de abril y el último dato de inflación, las expectativas pueden modificarse.
Vale remarcar que, si bien una mayor devaluación evita perder competitividad cambiaria, a la vez genera mayores presiones sobre una inflación que ya es difícil de controlar. Por ende, es factible que desde el Gobierno y el BCRA intenten que el "billete verde" aumente por debajo de los precios generales.