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20 de julio 2022 - 12:23

El nuevo dólar turista y las posibilidades de domesticar al blue: dos ideas en tres minutos

El Gobierno anunció en las últimas horas que tomará medidas para estimular el ingreso de dólares. Lo hizo a los efectos de generar, en primera instancia, algo de alivio y expectativa.

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El Gobierno anunció en las últimas horas que tomará medidas para estimular el ingreso de dólares. Lo hizo a los efectos de generar, en primera instancia, algo de alivio y expectativa ante las dificultades para acumular divisas. Entienden que, ofreciéndole una mejor cotización a los visitantes, estos venderán sus dólares al Banco Central y que, por efecto transitivo, esto podría descomprimir la brecha cambiaria entre el dólar blue y el resto de las cotizaciones.

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La ecuación es interesante, bueno, pero dista bastante de ser todo lo que el Gobierno puede avanzar en esta instancia. Un ejercicio peregrino invitaría a pensar que por cada dólar que reciba de un turista el Banco Central debería entregar algo parecido a una cotización “de mercado”, esto es, un valor que se ubica entre el dólar blue y el MEP. Unos $300 por dólar ya que, de otra forma, el turista se verá tentado a ir al mercado blue. En los hechos, Miguel Pesce puede comprar hoy todos los dólares que quiera a $300, en los distintos mercados oficiales habilitados a tal efecto. Pero, ¿tendría sentido?

Algunas elucubraciones. Por ejemplo, habrá que preguntarse con qué pesos comprará esos dólares. Abonando cierta cuestión monetarista, si para comprar los dólares deben emitirse pesos, entonces habrá una tensión permanente. El BCRA tendería a ubicar el “tipo de cambio turista del BCRA” hacia arriba, para compensar cierta cotización blue, pero al emitir, engordaría la cuenta en la hoja de balance del BCRA. Una espiral alcista. Mayor emisión, podría generar más tensión para “equilibrar el cálculo” con las tenencias de dólares en las reservas del Central, ergo, un valor de referencia teórico más elevado.

Otro enfoque también interesante sería pensarlo del lado de los dólares. Teniendo en cuenta que los dólares que traen los turistas ya se venden en el blue (engrosan la oferta todos los días), esos dólares dejarían de estar disponibles en ese mercado para pasar, teóricamente, al BCRA. Por un lado, menos oferta en el blue.

Pero hay más. Esos dólares el BCRA los “vende” a un tipo de cambio diferenciado: turistas a un precio, industriales a otro, importadores a otro, y así… ¿Ganaría o perdería en el saldo el BCRA? ¿Estaría pagando $300 por un dólar que termina vendiendo, en algunos casos, a $130?

Sin pretender agotar las infinitas combinaciones de análisis que se habilitan, hay que considerar la medida, probablemente, como un conjunto de decisiones que tomará el Gobierno para que exista un “sentido” de administrar tanto divisas, como también pesos disponibles o pesos a emitir. Debería ser un conjunto más amplio, no solamente enfocado en el turismo cuyo efecto no sólo es marginal desde el lado de los ingresos en dólares, sino, sobre todo, que tiene un impacto en las expectativas.

Lo que seguramente será más complejo es definir cómo hará el Gobierno para tratar de influir en el tipo de cambio alternativo, o incluso los tipos de cambio financieros, ya que éstos se forman a partir de numerosas variables, no todas ellas ligadas al flujo diario de divisas de los turistas. En rigor, participan en esta ecuación, variables tan disímiles como las expectativas de inflación, limitaciones de dólares, acumulación de reservas, información, rumores, o incluso anuncios -o anticipos de anuncios- como los que se hicieron esta mañana.

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