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27 de enero 2026 - 18:06

El dólar oficial encadenó su tercera suba al hilo, mientras las tasas de corto plazo llegaron a operar debajo del 20%

La divisa de EEUU superó los $1.440 en el segmento mayorista, aunque se mantiene a más de 8% del techo de la banda de flotación.

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El tipo de cambio subió por tercera rueda consecutiva.

El dólar oficial encadenó su tercera suba consecutiva este martes, aunque se mantuvo a más de 8% del techo de la banda de flotación, mientras las tasas de corto plazo llegaron a perforar el 20% durante la jornada. En ese marco, el Banco Central (BCRA) volvió a comprar divisas (más de u$s30 millones) y ya acumuló casi u$s1.050 millones en lo que va de enero, en un escenario poco habitual.

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En la segunda rueda de la semana, el dólar mayorista subió $5 (+0,4%) hasta los $1.442,50, ubicándose a 8,1% del techo de la banda, hoy en $1.559,30. Por su parte, en el segmento minorista, el dólar oficial aumentó $5 (+0,3%) a $1.465, mientras que en el promedio que realiza el BCRA, ascendió a $1.463,48.

A su vez, las tasas a un día cerraron cerca del piso definido por el BCRA -con la caución a un día en el 22% y el REPO alrededor del 22%-, una señal muy positiva para la liquidez del sistema, que empieza a recomponer su colchón, afirman en el mercado.

Entre los dólares financieros se observó una tendencia bajista. El dólar MEP retrocedió 0,3% a $1.464,66, y el CCL se depreció 0,8% a $1.504,56.

Por su parte, el dólar blue amagó con subir, pero cerró estable en $1.490, de acuerdo al relevamiento que realiza Ámbito en las cuevas de la city, mientras que el dólar cripto opera en $1.517,17, según Bitso.

En el sector del dólar futuro, se observaron bajas en la mayoría de los tramos, con la cotización para marzo, actualmente pactada en $1.511.

Dólar estable y expectativas contenidas

El mercado cambiario atraviesa así un “verano sin sobresaltos”, quebrando la estacionalidad típica de comienzos de año, cuando suele registrarse mayor volatilidad. Las altas tasas de interés, la continuidad de las emisiones de deuda en dólares y las liquidaciones del campo contribuyeron a este escenario de estabilidad y le dieron margen al BCRA para seguir comprando divisas.

“No es un mercado tensionado: hay exceso de oferta frente a la demanda genuina, con precios en baja o estabilizados pese a las compras del Central”, explicó Gustavo Quintana, operador de Cambios PR, al destacar que enero se presenta “diametralmente distinto” a los pronósticos que anticipaban mayor turbulencia.

Según explicó Félix Marenco, asesor financiero de Cocos Gold, entre julio y octubre el mercado argentino atravesó un proceso de sobredolarización preventiva, impulsado por la incertidumbre política y el ruido electoral. “Fue una dolarización muy marcada, donde la cobertura cambiaria pasó a pesar más que el rendimiento”, señaló. Ese comportamiento se reflejó en los agregados monetarios: “El ratio de dolarización y cobertura sobre el M2 pasó de niveles del 15–20% a picos del 45–50%, un valor históricamente elevado”, explicó, dando cuenta de que casi la mitad de los pesos transaccionales del sistema estaban cubiertos en dólares.

Con el escenario electoral ya despejado y un marco macroeconómico más previsible en el corto plazo, esa dinámica comenzó a revertirse. Marenco destacó que “las tasas reales en pesos siguen siendo positivas y vuelven atractivo desarmar coberturas en dólares para posicionarse en instrumentos en moneda local”. En ese sentido, explicó que la caída en la operatoria de dólares financieros y el mayor interés por fondos e instrumentos en pesos no responde a un fenómeno puntual, sino a “un reacomodamiento natural de portafolios frente a un nuevo equilibrio de expectativas, tras un período de dolarización excesiva”.

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El BCRA sigue con compras "en bloque"

De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que la sostenibilidad de la acumulación de reservas dependerá de que se mantenga el flujo de dólares, tanto por el lado de las exportaciones como por el financiamiento privado en moneda extranjera, en un contexto donde el BCRA busca seguir fortaleciendo su balance sin alterar el equilibrio cambiario.

La acumulación de reservas se prolonga

Gracias a las compras de u$s32 millones por parte del BCRA, las reservas internacionales brutas treparon en la jornada otros u$s39 millones a u$s45.779 millones, el nivel más alto desde septiembre de 2021, reforzando la posición de la autoridad monetaria y aportando mayor previsibilidad al esquema cambiario.

La dinámica se explica por un exceso de oferta de dólares que permitió al BCRA acumular dólares sin generar presiones alcistas sobre el tipo de cambio. La liquidación del sector agroexportador, junto con la colocación de deuda corporativa en moneda extranjera, ampliaron el flujo de divisas hacia el mercado oficial, habilitando una estrategia de acumulación de reservas consistente.

Además de las compras en el Mercado Libre de Cambios (MLC), el Central recurrió a operaciones “en bloque” con empresas e instituciones, una herramienta que le permite adquirir dólares por fuera del mercado mayorista y evitar distorsiones en la operatoria diaria. Todo esto ocurre bajo el régimen de bandas cambiarias, donde la autoridad monetaria participa activamente para fortalecer su stock de reservas.

Compras de dólares del BCRA: ¿impactan en la inflación?

En este marco, desde el mercado destacan que la actual dinámica de acumulación de reservas no implica un riesgo adicional para la inflación, sino que responde a un reordenamiento más saludable del esquema monetario y cambiario. Según explicó María Belén San Martino, economista de Balanz, la compra de dólares por parte del BCRA no representa un riesgo inflacionario adicional, ya que se da en un contexto de mayor demanda de pesos y mayor oferta de divisas, impulsada por las emisiones de corporativos y la liquidación de la cosecha de trigo.

De cara a los próximos meses, destacó que aún restan liquidarse alrededor de u$s3.600 millones y que la demanda de dólares por parte de residentes debería ser más moderada que en 2025, lo que refuerza la credibilidad del esquema cambiario y permite sostener el proceso de acumulación de reservas, aunque advirtió que la desinflación podría mostrar cierta resistencia a la baja por ajustes de precios pendientes y rigideces propias del proceso.

Para Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, las compras de dólares del BCRA son positivas para la economía argentina, ya que al adquirir divisas el Central inyecta pesos que, en el contexto actual, tienden a volcarse al consumo y a impulsar la actividad. El factor clave, advirtió, es el ritmo de esas compras: si se realizan de manera gradual a lo largo del año y permiten acumular cerca de u$s10.000 millones hacia fin de año, la mayor base monetaria sería absorbida por la economía sin generar presiones inflacionarias, contribuyendo así a un crecimiento más sólido y sostenido.

Esa lectura es consistente con el diagnóstico de Sailing Inversiones, que subraya que “no toda emisión es inflacionaria: lo es solo aquella que excede la demanda de dinero del sector privado”, y que en una economía que podría crecer entre 3% y 4%, la mayor emisión asociada a la acumulación de reservas puede ser absorbida por una demanda transaccional en expansión, limitando tanto el impacto sobre los precios como la presión sobre el tipo de cambio.

Por último, Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., explicó que en los niveles actuales no se observan riesgos inflacionarios asociados a la política de acumulación de reservas del BCRA. “El ritmo de compras de dólares del Central en lo que va de enero está en línea con el rango objetivo para 2026 anunciado en diciembre, cuando se lanzó el nuevo esquema”, señaló.

En ese marco, sostuvo que incluso bajo un escenario conservador de crecimiento de la demanda de dinero, la inyección de pesos derivada de la compra de divisas no debería generar presiones inflacionarias, ya que desaparecieron otras fuentes relevantes de expansión monetaria, como el financiamiento monetario del Tesoro y los intereses de los pasivos remunerados del BCRA.

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