El dólar oficial retrocedió el martes y acumuló su tercera jornada consecutiva en baja, con lo que se alejó nuevamente del umbral de los $1.500. En sentido contrario, el dólar blue subió 0,98% y elevó la brecha a más de $30 con el oficial, un movimiento que amplió la brecha entre ambas cotizaciones. En la city, mientras tanto, continuaron monitoreando las señales de intervención oficial a través de futuros y bonos dólar linked para contener al mayorista.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio cayó $5, o 0,3%, hasta los $1.490,50, mientras que la distancia respecto del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.856,10, se amplió hasta el 24,5%, el mayor nivel en casi dos meses. El volumen operado en contado superó los u$s515,5 millones.
La dinámica de las últimas ruedas refuerza la percepción entre los operadores de que el equipo económico busca evitar que la divisa supere de manera sostenida la barrera de los $1.500. De hecho, distintos análisis privados señalan que el BCRA y el Tesoro vienen utilizando diferentes instrumentos para contener la cotización, en un contexto en el que el mercado comenzó a demandar cobertura cambiaria antes de lo previsto.
A nivel minorista, el dólar en el Banco Nación retrocedió a $1.515 para la venta, mientras que el promedio relevado por el Banco Central entre las entidades financieras se ubicó en $1.517,89.
Entre los paralelos, el dólar MEP operó a $1.523,84, mientras que el contado con liquidación (CCL) se ubicó en $1.618,98. Por su parte, el dólar blue avanzó $35, o 2,31%, hasta los $1.550, ampliando la distancia respecto de las cotizaciones oficiales.
El mercado detecta intervención para contener al dólar
La dificultad que encuentra el mayorista para superar los $1.500 coincide con mayores señales de intervención oficial en distintos segmentos del mercado, principalmente mediante contratos de futuros y bonos dólar linked.
"El dólar mayorista sigue merodeando los $1.500, pero sin superar dicho nivel a partir de las mayores intervenciones oficiales que buscan mantenerlo contenido en busca de priorizar el proceso de desinflación", explicó Gustavo Ber, titular del Estudio Ber.
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) identificaron movimientos particularmente relevantes durante las primeras jornadas de agosto. Según sus estimaciones, el BCRA habría vendido alrededor de u$s391 millones en títulos dólar linked entre el 3 y el 4 de agosto, distribuidos en unos u$s230 millones durante la primera jornada y u$s161 millones en la segunda.
La estrategia, sin embargo, comienza a plantear otro dilema para el equipo económico: mantener contenido al dólar sin profundizar la falta de liquidez y la presión sobre las tasas de interés en pesos. Distintos análisis advierten que la absorción monetaria y la oferta de instrumentos de cobertura cambiaria redujeron los pesos disponibles en el sistema y volvieron a tensionar las tasas.
El dólar continúa teniendo un "techo" en $1.500
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En el mercado de futuros, los contratos registraron pérdidas de hasta 0,2%. Las posiciones reflejan actualmente un dólar mayorista de alrededor de $1.505 para fines de agosto y $1.619 hacia diciembre, mientras que durante la jornada se negociaron unos u$s777 millones.
La discusión que empieza a instalarse en la city ya no pasa únicamente por el nivel del dólar, sino también por el costo que tiene sostener esa estabilidad cambiaria sobre el mercado de pesos.
La liquidez se mantiene ajustada mientras el Banco Central comenzó agosto con un ritmo más moderado de adquisición de reservas. Según PPI, las compras promediaron apenas u$s22 millones diarios, el menor ritmo registrado durante una semana completa desde que comenzó el programa de acumulación en enero.
En este escenario, el mercado sigue especialmente la estrategia del Tesoro. Una menor renovación de vencimientos podría devolver pesos al sistema y aliviar las tasas, aunque al mismo tiempo podría generar una mayor presión sobre el dólar. Esa tensión entre tipo de cambio, tasas y actividad se convirtió en una de las principales variables que siguen los inversores.
La contracara de una política monetaria más restrictiva también empieza a observarse en el crédito. Según análisis privados, el crédito al sector privado acumula cinco meses consecutivos de caída mensual en términos reales, mientras los bancos destinan una mayor proporción de su liquidez a instrumentos de corto plazo y títulos del Tesoro.