Con fuerte ingreso de divisas del agro y superávit comercial, el mercado prevé una etapa de calma en el tipo de cambio, aunque persisten riesgos externos y dudas.
El termómetro financiero de la City porteña parece haber encontrado un punto de equilibrio que pocos anticipaban a comienzos de año. Los principales indicadores del mercado cambiario sugieren que el dólar entró en una fase de relativa estabilidad que podría extenderse durante todo el segundo trimestre.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La Argentina transita un escenario de “pax cambiaria”, sostenido por dos pilares clave: la liquidación de divisas del complejo agroexportador y la consolidación de un superávit comercial que refuerza la oferta de dólares en el mercado.
En este contexto, la dinámica del tipo de cambio ratificó el sendero observado en el primer tramo de 2026, con una demanda acotada en el mercado oficial, en parte explicada por la debilidad de las importaciones, el crecimiento de los depósitos privados en dólares —que alcanzaron un récord de u$s38.677 millones— y el ingreso constante de divisas por comercio exterior y emisiones corporativas.
El resultado es un mercado con menor presión cambiaria, en el que el Banco Central (BCRA) logra intervenir con mayor comodidad. En lo que va del año, la entidad acumula compras por u$s4.462 millones en el mercado de contado, con un promedio diario de u$s76 millones. A su vez, el dólar mayorista se ubica en $1.394, con una baja de $61 o 4,2% en lo que va de 2026.
Así, el dólar en el segmento mayorista, que es la referencia del mercado, cotiza a $1.394. El dólar blue cotiza a $1.405 para la venta y el MEP a $1.434,04.
El agro y el superávit, claves para sostener la calma
La entrada en escena de la cosecha gruesa —principalmente soja y maíz— aparece como el factor determinante para explicar la estabilidad cambiaria. Abril marca el inicio del mayor flujo de dólares genuinos del año, lo que permite reforzar la oferta en el mercado oficial y reducir las tensiones sobre las cotizaciones paralelas.
“La liquidación de exportadores será el principal muro de contención frente a cualquier episodio de volatilidad. Con un ingreso diario en aumento, el BCRA podrá sostener el crawling peg sin sobresaltos”, señalan en el mercado.
A este impulso estacional se suma un respaldo estructural que no se observaba en años anteriores: el superávit comercial energético y de servicios. La menor necesidad de importaciones energéticas —impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta— junto con el crecimiento de las exportaciones de servicios basados en el conocimiento, contribuyen a equilibrar la balanza y sostener el flujo de divisas.
Este excedente de dólares “reales” permite anclar expectativas y desalentar presiones sobre los tipos de cambio financieros. En ese marco, tanto el dólar MEP como el Contado con Liquidación (CCL) se mantienen contenidos, sin incentivos claros para una suba significativa.
dolar trump
Dos factores son claves para sostener la calma cambiaria
Gemini AI
Qué puede pasar con el MEP y el dólar blue
De cara a los próximos meses, el mercado espera que las cotizaciones alternativas se muevan dentro de rangos acotados. El dólar MEP, en particular, estaría influenciado por la oferta derivada del esquema exportador, mientras que el dólar blue tendería a replicar esa dinámica, con una brecha que se mantiene en niveles históricamente bajos.
Este escenario reabre el debate entre los inversores sobre la conveniencia de dolarizar carteras o aprovechar el retorno en pesos. En un contexto en el que la inflación busca desacelerarse, el carry trade vuelve a ganar atractivo como estrategia. Sin embargo, los analistas advierten que esta estabilidad no está exenta de riesgos y requiere un monitoreo constante.
A pesar del clima de mayor tranquilidad, en la City destacan una serie de factores que podrían alterar el escenario cambiario en los próximos meses.
Uno de ellos es la evolución de la demanda de importadores. A medida que se flexibiliza el acceso a divisas, el incremento de pagos al exterior podría volver a presionar sobre las reservas del Banco Central.
También pesa el frente externo. Cambios en la política monetaria de la Reserva Federal o movimientos bruscos en los precios internacionales de los commodities —particularmente en un contexto de tensión geopolítica— podrían modificar el equilibrio actual.
De cara al segundo trimestre, el foco estará puesto en la magnitud y sostenibilidad del ingreso de divisas del agro. El pico estacional de liquidación podría extenderse hasta el invierno y permitir incluso mejorar el ritmo de compras del Banco Central.
Dejá tu comentario