El mercado cambiario volvió a operar con presión alcista y dejó al dólar oficial mayorista a un paso de los $1.500. La divisa cerró en $1.498, su nivel más alto hasta el momento, en una jornada en la que el Banco Central modificó su estrategia: por primera vez en casi siete meses no compró divisas en el mercado oficial y recurrió a una mayor intervención en el mercado de futuros para contener la suba del tipo de cambio.
La decisión puso fin a una racha de 135 ruedas consecutivas con saldo comprador, aunque el organismo mantiene un sólido ritmo de acumulación de reservas. En julio adquirió cerca de u$s1.963 millones, mientras que las compras netas del año ya superan los u$s13.100 millones.
La ausencia del Banco Central en el mercado de contado coincidió con una fuerte oferta de divisas en torno a los $1.500 y con una mayor actividad en los contratos de dólar futuro, como suele ser habitual a fin de mes. Según operadores, la estrategia oficial buscó evitar que el tipo de cambio quebrara ese umbral, considerado relevante por su posible impacto sobre las expectativas de inflación.
La tensión también se reflejó en el resto de las cotizaciones. El dólar minorista permaneció en $1.520 en el Banco Nación, mientras que el MEP avanzó hasta la zona de $1.533, el contado con liquidación (CCL) cerró por encima de los $1.600 y el blue alcanzó un nuevo máximo nominal de $1.570.
La presión a fin de mes también afectó a otras cotizaciones
Qué sucedió en el mercado de futuros
De acuerdo con estimaciones de la consultora LCG, el Banco Central incrementó significativamente su posición vendida en futuros durante julio, luego de haber reducido ese stock a mínimos en mayo. Para los analistas, esta herramienta se convirtió en el principal mecanismo para moderar la volatilidad cambiaria sin intervenir directamente en el mercado spot.
El objetivo del equipo económico continúa siendo preservar la estabilidad del tipo de cambio que complique el proceso de desinflación. Sin embargo, si bien no está en duda el rumbo del dólar para los próximos meses, a fin de mes suele haber turbulencias en el mercado de futuro al cierre de los contratos del mes.
Más allá de este episodio, el ingreso de divisas del agro pierde fuerza tras el final de la cosecha gruesa y la oferta de dólares dependerá cada vez más del sector energético, de emisiones de deuda de provincias y empresas y del ingreso de inversiones.
Aun así, el proceso de acumulación de reservas sigue siendo uno de los más importantes de los últimos años. La interrupción de la racha compradora coincidió con la visita de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien volvió a respaldar la estrategia oficial y destacó la importancia de continuar fortaleciendo las reservas internacionales.