Arabia Saudita cerró temporalmente su oleoducto Este-Oeste, una infraestructura fundamental para sostener sus exportaciones de crudo ante las dificultades para navegar por el estrecho de Ormuz. La medida fue tomada después de que distintos puntos de la red fueran atacados durante el jueves.
Arabia Saudita cerró el oleoducto que le permitía evitar el estrecho de Ormuz
La vía puede transportar hasta 7 millones de barriles diarios hacia el mar Rojo. El Gobierno saudí suspendió su funcionamiento luego de una serie de ataques que dejaron varios heridos.
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Los hutíes buscan controlar el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb
El oleoducto Este-Oeste permite exportar petróleo saudí sin atravesar el estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Energía saudí informó que la suspensión se dispuso de manera preventiva mientras equipos técnicos y de emergencia trabajan para asegurar las instalaciones y evaluar los daños. Los episodios dejaron varios heridos, aunque las autoridades no precisaron su número ni anticiparon cuándo podría restablecerse el servicio.
El cierre suma presión sobre un mercado energético afectado por la escalada bélica en Medio Oriente. El oleoducto se había convertido en la principal alternativa de Arabia Saudita frente a la virtual paralización del tránsito de buques petroleros por Ormuz, paso estratégico para el comercio internacional de hidrocarburos.
Una vía clave para llevar petróleo hasta el mar Rojo
La infraestructura conecta las zonas productoras cercanas al golfo Pérsico con la ciudad portuaria de Yanbu, sobre el mar Rojo. Desde allí, el petróleo puede cargarse en buques sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz.
Con capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios, el sistema había alcanzado su máximo nivel de utilización tras el comienzo de la guerra con Irán y las crecientes dificultades para exportar por las rutas tradicionales.
Sin embargo, la salida por el mar Rojo tampoco quedó al margen de la violencia regional. Los ataques de los hutíes contra embarcaciones y objetivos energéticos deterioraron una vía que Arabia Saudita consideraba central para garantizar la continuidad de sus ventas externas.
Las exportaciones de crudo del reino descendieron en agosto hasta aproximadamente 3 millones de barriles diarios, el registro más bajo desde comienzos de 2017. El retroceso estuvo vinculado principalmente con los riesgos para la navegación y los ataques contra barcos en el mar Rojo.
Los ataques elevaron la tensión sobre el suministro
Los hutíes, establecidos en Yemen, se adjudicaron durante los últimos días ataques contra instalaciones energéticas saudíes ubicadas en Abha, Najran y Jazan. También fueron alcanzados objetivos civiles y productivos en otras regiones del país.
Los enfrentamientos se intensificaron al mismo tiempo que Estados Unidos atacó petroleros iraníes, en una nueva escalada de un conflicto que ya comprometió dos de los corredores marítimos más importantes para el transporte mundial de energía.
Pese al anuncio saudí, el petróleo mostró inicialmente variaciones moderadas. Los futuros del Brent se mantuvieron alrededor de los u$s105 por barril, después de haber rozado los u$s110 durante la jornada anterior por el temor a nuevas interrupciones en la oferta regional.
La tensión también comenzó a trasladarse a los combustibles. En Estados Unidos, el precio promedio de la nafta se acercó a los u$s4 por galón, mientras que el diésel minorista alcanzó un récord de alrededor de u$s6.


