La gran mayoría de los robos que trascendieron a la historia fueron por su inigualable estrategia para evitar a la policía, el monto del botín del asalto, o por la impunidad de los criminales. Este ultimo es el caso del robo al banco Nihon Shintaku Ginko, el 10 de diciembre de 1968.
Este es uno de los misterios japoneses sin resolver mas famosos de la historia del país, debido a la falta de respuestas del departamento policial y el costos monto que se llevaron del banco. Este suceso fue parodiado en mangas, series y películas policiales.
Cómo fue el robo a una sucursal bancaria de Tokio en 1968
Unos días antes del crimen, el gerente de la sede había recibido una amenaza privada que decía que, si no entregaba una suma millonaria, su casa "volaría por los aires". Si bien la policía intentó vigilar de cerca al banco y al gerente por su seguridad, no tuvieron éxito. El viernes 10 de diciembre, en las primeras horas de la mañana, la sucursal Kokubunji del banco Nihon Shintaku Ginko sufrió uno de los robos más sorprendentes de Japón.
Aquel día, cuatro empleados de la sucursal trasladaban bonos destinados a los trabajadores de una planta de Toshiba en Fuch. Al pasar cerca de la prisión, un hombre en moto, vestido como oficial de policía, los interceptó y les advirtió que la casa del gerente había explotado, sugiriendo que podría haber dinamita en su vehículo. Asustados, los empleados se alejaron del automóvil cuando vieron que salía humo, lo que permitió que el falso policía se apoderara del auto y escapara con 294.307.500 yenes.
Cómo fue la investigación
La investigación determinó que el ladrón habría iniciado el incendio y trasladado las cajas metálicas con dinero a otro automóvil robado, encontrado meses después junto con unas 120 evidencias adicionales relacionadas con el golpe, entre ellas la moto policial usada, una Yamaha pintada de blanco. Sin embargo, muchas de estas pruebas fueron consideradas falsas y colocadas intencionalmente para dificultar la investigación.
A lo largo de la pesquisa, se llegó a sospechar de miles de personas, incluyendo al hijo de un oficial de policía de 19 años que se quitó la vida con cianuro de potasio cinco días después del asalto, aunque su responsabilidad fue descartada. La lista de sospechosos alcanzó los 110.000 nombres, y las autoridades distribuyeron 780.000 imágenes en una extensa campaña de búsqueda.
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